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La innovación que vendrá

Si la digitalización, el análisis de datos y el recurso a la IA son una realidad hoy ¿Cómo será la próxima década? Se requerirán profesionales con perfiles híbridos en un entorno en el que habrá que hablar y escuchar a las máquinas

La innovación que vendráPexels

Si la última década ha servido para plantar las semillas de la digitalización y la sostenibilidad, los próximos diez años verán la eclosión de una Bizkaia híbrida. Un territorio en el que la inteligencia artificial, la biología sintética, la potencia audiovisual y la nueva movilidad convergen para redefinir qué significa ser una región industrial en el siglo XXI. 

La tendencia reina en la industria vizcaína de la próxima década será la fusión entre el bit y el átomo. No bastará con sensorizar una máquina; el futuro pertenece a la fabricación autónoma y molecular. Las plantas industriales evolucionan hacia sistemas de auto-reparación y optimización en tiempo real sin intervención humana directa.

La Inteligencia Artificial (IA) dejará de ser una herramienta de análisis para convertirse en una fuerza creativa. La tendencia del Diseño Generativo permitirá que las empresas de componentes aeronáuticos o de automoción en Bizkaia soliciten a la IA soluciones estructurales que ahorren hasta un 40% de material manteniendo la resistencia. Esto, unido a la consolidación de los Gemelos Digitales de Territorio, permite simular el impacto de cualquier nueva infraestructura en el ecosistema vizcaíno antes de colocar el primer ladrillo. A la industria del futuro no le basta con ser limpia, deberá tener impacto nulo o positivo en el ecosistema y resultar muy eficiente.

En este mapa del futuro, la isla de Zorrozaurre constituye uno de los grandes ejemplos de la diversificación económica. Bizkaia quiere convertirse en exportador global de contenidos y tecnología audiovisual. El hub de industrias creativas y audiovisuales está proyectado como mucho más que platós de rodaje; su ambición es la de convertirse en una factoría de software, efectos visuales y postproducción avanzada. Pero los instrumentos desarrollados  para una película, servirán también para que un cirujano de Basurto ensaye una operación en un entorno virtual o para que una empresa de ingeniería de Zamudio visualice una planta de hidrógeno antes de construirla. El sector audiovisual actúa así como la nueva industria auxiliar de la inteligencia visual.

Bizkaia digital

La próxima década presenciará la consolidación de proyectos del potencial de Bilbao-Bizkaia Digital Factory: un hub que conectará empresas de alto valor añadido, centros tecnológicos y universidad para impulsar la transformación digital que se especializará en Inteligencia Artificial, analítica de datos, ciberseguridad, mecatrónica y robótica. Tecnologías que hace unos meses parecían inalcanzables.

Para que este futuro se convierta en realidad es fundamental que la Universidad y los centros de formación profesional se transformen en nodos de aprendizaje líquido. La tendencia camina hacia la desaparición de los grados rígidos en favor de las microformaciones que se complementan, lo que permite que profesionales de distintos ámbitos se reciclen en función de la demanda tecnológica.

Los vehículos se comunicarán con los sistemas implantados en las vías.

La EHU y la Universidad de Deusto consolidan sus campus urbanos en Bilbao como laboratorios abiertos. Estudiantes convivirán con investigadoras e investigadores y empresas en espacios compartidos de co-creación. Proyectos de vanguardia como la Estrategia Vasca de Micro-Credenciales permitirán que alguien que trabaje en una planta industrial adquiera competencias en computación cuántica en periodos de seis meses, integrando el estudio en su vida laboral de forma orgánica.

Hibridación

Por su parte, la Formación Profesional (FP) de Bizkaia, ya referente europeo, evolucionará hacia la FP 5.0. Los institutos técnicos del territorio despliegan el proyecto “Fábricas de Aprendizaje Inteligente”. En estos espacios alumnas y alumnos ya no practican con maquetas, sino con sistemas de producción reales conectados a la red industrial. La realidad aumentada y los sistemas hápticos permiten que estudiantes de mecatrónica en Abadiño aprendan a reparar una turbina eólica en alta mar desde su aula, interactuando con un gemelo digital exacto. La granja escuela de Derio ya cuenta con sistemas de realidad virtual con los que se aprende a manejar maquinaria agrícola.

La Universidad y la Formación Profesional de Bizkaia diseñan el futuro planteando currículos donde la programación cuántica convive con la filosofía y el diseño sostenible

La tendencia de futuro más importante en cuanto a formación reside en la hibridación del talento. Las empresas necesitarán perfiles puente que unan mundos aparentemente opuestos. Bizkaia explora las fronteras de esta rompedora pedagogía laboral. Ya existen ejemplos de esta hibridación, como especialistas en Ingeniería de Datos y Ética, que auditan algoritmos en el sector financiero de Bilbao para evitar sesgos discriminatorios; o la  Biología y Fabricación Aditiva, que desarrolla prótesis personalizadas combinando el conocimiento médico con la impresión 3D avanzada; o, por poner otro ejemplo, el Derecho Tecnológico, especializado en propiedad intelectual para las creaciones generadas por IA.

La Universidad y la Formación Profesional de Bizkaia diseñan el futuro planteando currículos donde la programación cuántica convive con la filosofía y el diseño sostenible, o perfiles profesionales que se especialicen en la traducción de lenguajes que relacionen y comuniquen los interfaces de las tecnología y las personas.

En el ámbito científico, conviene prestar atención a la Medicina de Precisión impulsada por Computación Cuántica, una apuesta estratégicapor liderar el procesamiento de datos biológicos complejos. Gracias a la red científica y los hospitales de Osakidetza, se desarrollan terapias génicas personalizadas. Más allá de curar las enfermedades o establecer terapias eficaces, el objetivo es predecir las patologías mediante el análisis de biomarcadores y datos genéticos masivos. Los protocolos de salud avanzada transforman el conocimiento científico en un activo de servicios de alto valor añadido.

La tendencia de futuro más importante en cuanto a formación reside en la hibridación del talento.

El CO2 como recurso

Si el hidrógeno es hoy uno de los santos griales de las energías limpias, la próxima década  ocupará su lugar la Captura y Uso de Carbono (CCU). La tendencia ya no busca solo no emitir CO2, sino limpiar y valorizar el residuo gaseoso. Se trata de una nueva industria que captura el dióxido de carbono directamente de las grandes instalaciones industriales para transformarlo en nuevos productos. El viejo sueño de convertir los residuos, incluso los más repudiados, en recursos de valor puede convertirse en una realidad tangible. El centro de este nuevo ecosistema industrial reside en el Puerto de Bilbao, donde proyectos piloto ensayan la producción de combustibles sintéticos a partir de CO2 capturado e hidrógeno verde. Además, empresas tractoras vizcaínas invierten en tecnologías de carbonatación mineral, donde el odioso gas se inyecta en residuos de procesos siderúrgicos para fabricar materiales de construcción sostenible. Esta planta es pionera a nivel mundial y busca reducir la huella de carbono, con un enfoque inicial en combustibles para aviación, vehículos y barcos. El puerto integra estas plantas como parte de un ecosistema más amplio que involucra a socios como Enagás, el Ente Vasco de la Energía (EVE) y Saudi Aramco, con una inversión significativa en la zona

La movilidad en la próxima década quedará marcada por la Movilidad como Servicio (MaaS) y la desaparición gradual del vehículo de propiedad privada

Un verdadero sueño: la próxima década el carbono dejará de ser objeto de penalización fiscal para convertirse en una materia prima. El Puerto de Bilbao funciona como un pulmón energético inverso y posiciona a Bizkaia como un nodo logístico de carbono negativo, donde la industria química local cerrará el ciclo del carbono de manera definitiva.

La movilidad en la próxima década quedará marcada por la Movilidad como Servicio (MaaS) y la desaparición gradual del vehículo de propiedad privada tal como se conoce hoy. La tendencia es el flujo coordinado. Bizkaia desplegará una red de transporte donde el tren, el autobús y los vehículos autónomos de ‘última milla’ operarán comunicados a un único centro algorítmico que recomendará los trayectos óptimos en función de cada destino, la capacidad de las vías, los imponderables y la densidad de tráfico estimada. Se acabaron retenciones y sorpresas.

Producción de pensamiento

A este tráfico ‘consciente y previsor’ se sumará la eficacia de los primeros corredores exclusivos para transporte de mercancías autónomo en la red viaria de Bizkaia, lo que reducirá la confluencia del tráfico pesado en las horas punta. El concepto de “atasco”  se verá obligado a asumir otros contenidos. Además, la electrificación total convertirá las actuales estaciones de servicio en puntos de gestión de energía y datos.

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Bizkaia está lista para una década donde el éxito se medirá con baremos más específicos que el Producto Interior Bruto, como el Índice de Resiliencia Territorial. La capacidad de adaptarse a los cambios climáticos y tecnológicos sin perder la cohesión social constituye uno de los retos que permitirán mantener, e incluso incrementar, la calidad de vida característica del territorio.

En 2035, Bizkaia será más que un lugar donde se fabrican componentes industriales y máquina herramienta, piezas para la aeronáutica o el automóvil, o donde se mantiene una cultura singular y se desarrolla una gastronomía sin parangón; será el territorio en el que se generan las soluciones y servicios de futuro. Puro valor añadido.