La sanidad que viene
Con diagnósticos más rápidos y precisos, anticipación a los problemas de salud y tratamientos totalmente ajustados
La Inteligencia Artificial (IA) y el análisis de datos y otras tecnologías están transformando la hospitalización, el diagnóstico y los tratamientos del sistema sanitario. La capacidad de procesar volúmenes ingentes de información en muy poco tiempo logrará en breve que la sanidad deje a un lado su carácter reactivo para ser proactiva y personalizada.
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Los sistemas de aprendizaje profundo (deep learning) analizan radiografías, TAC y resonancias magnéticas con una agudeza que supera, en velocidad y detalle, la capacidad humana. El diagnóstico por imagen alcanza una precisión inimaginable hace solo unos pocos años. Los algoritmos creados exprofeso detectan patrones casi imperceptibles, microcalcificaciones que hubieran pasado de rondón o sombras celulares que el ojo clínico más entrenado corría el riesgo ignorar en un momento de cansancio. Las computadoras no conocen el agotamiento.
La próxima generación de sistemas robóticos realizará suturas autónomamente .
Los programas de cribado evalúan ya mamografías incorporan a mujeres de 48 años, y para 2027 prevé extender el cribado desde los 45 hasta los 69 años, realizando 3.000 mamografías semanales. Osakidetza está explorando y evaluando el uso de la IA en el cribado de cáncer de mama para apoyar a profesionales de radiología en la interpretación de mamografías. El software de IA se utiliza para analizar las mamografías digitales, creando representaciones matemáticas para distinguir entre tejidos normales y anomalías, ayudando así a mejorar la sensibilidad y reducir falsos negativos, con lo que se busca mejorar la precisión del programa actual, que consiste en mamografías bienales. La IA actúa como un primer filtro; prioriza los casos con anomalías para que el personal sanitario centre su atención donde más urge.
Hospitalización inteligente
La gestión de un hospital moderno tiende a parecerse a la de un aeropuerto de alta densidad. La IA optimiza la asignación de recursos, predice el flujo de pacientes en urgencias y gestiona la disponibilidad de camas con modelos predictivos. Esto garantiza que el personal y el equipo se ubiquen en el lugar exacto en el momento preciso. Por otro lado, la incorporación de video consultas y la monitorización remota para pacientes con enfermedades crónicas facilitará el seguimiento sin necesidad de desplazamientos.
En cualquier caso, el sistema sanitario prima el uso de datos de alta calidad e interoperables y ha establecido un catálogo de algoritmos y sistemas de IA para garantizar una implementación ética y transparente. La meta principal es mejorar la calidad de vida de los pacientes, reducir los tiempos de espera y disminuir la carga administrativa del personal.
En el futuro, robots de reparto gestionarán la medicación y el material, mientras que asistentes de voz ayudarán a las personas ingresadas a comunicarse con su equipo médico. Sensores inteligentes analizan las constantes vitales en tiempo real. Si un algoritmo detecta una tendencia negativa en la saturación de oxígeno, alerta a enfermería antes de que se produzca una crisis clínica.
Duplicado digital
Los avances previstos para el final de esta década permiten imaginar un escenario donde la enfermedad tendrá que superar a la anticipación algorítmica porque será posible la creación de réplicas virtuales de cada persona. Ese duplicado digital integrará el mapa genético, el historial clínico y los datos de estilo de vida captados por dispositivos wearables. Antes de aplicar un tratamiento agresivo o realizar una cirugía compleja, el equipo médico podrá simular la intervención en este doble virtual. El algoritmo predecirá la respuesta del cuerpo, minimizará los efectos secundarios y ajustará la dosis exacta de fármaco. Increíble.
Un duplicado digital de cada persona permitirá testar y ajustar tratamientos.
Además, se aproximan las soluciones para dos grandes terrores de nuestros días en las sociedades desarrolladas tecnológicamente: el Alzheimer y el Parkinson. El análisis de la voz, el patrón de escritura en dispositivos táctiles o la forma de caminar permitirá detectar estas patologías una década antes de que aparezca el primer daño irresoluble. La intervención temprana, sumada a nuevos fármacos cambiará el destino de miles de familias.
En cuanto a las intervenciones quirúrgicas, la próxima generación de sistemas robóticos realizará suturas y disecciones de forma autónoma bajo supervisión humana. Estos sistemas corrigen el temblor más mínimo y ajustan la trayectoria del instrumental en tiempo real si el paciente se mueve o si surge una hemorragia inesperada. De este modo, los postoperatorios se acortarán sensiblemente.
Claro que el avance científico camina, como siempre, sobre el filo de la ética. La privacidad del dato y los posibles sesgos de los algoritmos son los grandes frentes de batalla. La Unión Europea lidera la creación de un marco seguro donde el paciente mantiene el control total sobre su información.