El ayuno intermitente se ha consolidado como una de las pautas nutricionales más populares.
No es dieta centrada en reducir cantidades, sino que se basa en la estricta reorganización de los horarios de las comidas.
El nutricionista Pablo Ojeda señaló recientemente en 'La roca' que el ayuno es una estrategia muy beneficiosa para la salud general, siempre y cuando se ejecute de manera correcta y con pautas claras.
"Clínicamente el ayuno es maravilloso. Es irrefutable para la inflamación crónica, para la resistencia a la insulina, para procesos inflamatorios", señala Ojeda.
Los beneficios metabólicos van mucho más allá de la pérdida de peso. Al reducir las ventanas de alimentación, el páncreas descansa y se mejora la sensibilidad a la insulina, un factor clave para prevenir patologías metabólicas a largo plazo y reducir la inflamación sistémica que subyace en numerosas enfermedades crónicas.
Limpieza celular y descanso digestivo
Uno de los ayunos más efectivos recomendados por los especialistas es el de 16 horas, popularmente conocido como la pauta 16/8.
Durante este periodo, el organismo activa un proceso fisiológico fundamental conocido como autofagia.
Tal y como explica el experto, ayunar durante este tiempo permite "limpiar las células", un mecanismo de "reciclaje celular" mediante el cual el cuerpo elimina desechos y proteínas dañadas, contribuyendo a la regeneración de los tejidos y al buen funcionamiento de los órganos.
Para alcanzar estas 16 horas de manera natural, Ojeda propone eliminar la cena. Al suprimir la última comida del día, se prolonga el descanso nocturno del sistema digestivo, facilitando que el cuerpo agote sus reservas de glucógeno con mayor rapidez y comience a utilizar la grasa almacenada como fuente de energía principal durante la noche y las primeras horas de la mañana.
Cómo romper el ayuno
El momento de volver a ingerir alimentos es una fase a tener en cuenta. Romper el ayuno de forma incorrecta puede echar por tierra buena parte de los beneficios metabólicos obtenidos.
Es importante evitar los productos ultraprocesados y la bollería industrial. Ingerir este tipo de alimentos cargados de azúcares refinados tras un periodo prolongado sin comer provoca un pico excesivo de glucosa en sangre, sometiendo al organismo a un estrés innecesario que fomenta la acumulación de grasa.
La alternativa idónea para reactivar el sistema digestivo pasa por priorizar ingredientes de alto valor nutricional, específicamente aquellos ricos en grasas saludables y proteínas de calidad.
Opciones naturales como el aguacate, los frutos secos o el huevo cocido se perfilan como los alimentos perfectos para esta primera ingesta, ya que aportan una saciedad sostenida y mantienen estables los niveles de insulina en la sangre.
Una de las dudas entre quienes se inician el ayuno intermitente es qué se puede consumir exactamente durante las horas de restricción. La premisa fundamental es estricta: no se debe ingerir ninguna caloría que active el metabolismo digestivo.
Sin embargo, mantenerse correctamente hidratado es necesario. Durante el ayuno, Ojeda recuerda que solo está permitido tomar café solo, té o agua. Cualquier otra bebida, como leche, bebidas vegetales, refrescos o cerveza interrumpirían el reposo digestivo, sacando al cuerpo de su estado de ayuno y frenando los procesos de limpieza celular.