En el mundo de la nutrición, existen muchas dudas relacionadas con el peso. Y en estas fechas, muchas personas tratan de lucir una figura atractiva de cara al verano. Entre ellas, hay una que está dando que hablar: el mito de que uno aumenta de peso al dejar de fumar, una teoría que se ha convertido en mito o leyenda urbana.

Sobre este fenómeno se pronuncia el famoso nutricionista Pablo Ojeda, en un vídeo publicado en sus redes sociales en el que hace mención a todo lo que se esconde detrás de esta creencia.

¿Mito o realidad?

Tal y como explica este experto, muchos pacientes se quejan de que, cuando dejan de fumar tabaco, suelen tener más hambre y ganas de comer a todas horas. “Y es que tienen razón, es que aquí suceden tres factores biológicos”, menciona.

El primer motivo, según Pablo Ojeda, es que esta droga elimina un poco el hambre, porque la nicotina actúa como supresor del apetito. Por lo tanto, reduce esa sensación y facilita comer menos.

En segundo lugar, el tabaco provoca un ligero aumento del metabolismo en reposo: en consecuencia, hace que el cuerpo gaste más energía a lo largo del día. Al dejar de fumar, ese efecto se pierde y el metabolismo recupera un ritmo más lento.

Por último, el dejar el tabaco aumenta el estrés y la ansiedad debido a la ausencia de nicotina.Como resultado, esto puede hacer que la persona busque sustitutos como alimentos dulces, para tener una sensación rápida de alivio.

Solución al problema

Para Pablo Ojeda, hay alternativas mucho mejores para sustituir el hábito del tabaco y que sirvan a modo de recompensa. De acuerdo con el nutricionista, algunas de ellas son “hacer deporte, preparar recetas en casa, escuchar música, etc.

En cualquier caso, el experto incide en la importancia de buscar una actividad que la cambie para así poder hacer que el cuerpo y la mente olviden de una vez por todas esta rutina tan perjudicial para la salud.

El riesgo de sufrir cardiovasculares disminuye de forma notable tras dejar de fumar Freepik

¿Cómo afecta el dejar el tabaco al cuerpo?

Dejar el tabaco es una decisión que tiene cambios importantes en todo el organismo, debido a que el cuerpo empieza a recuperarse de la ausencia de nicotina. En las primeras horas, baja la presión arterial y mejora la circulación de la sangre, mientras que los pulmones se limpian por dentro.

Asimismo, mejora la capacidad respiratoria, además de los sentidos del olfato y gusto.También se reduce el gasto en energía, y en el sistema nervioso, puede aparecer el síndrome de abstinencia con irritabilidad, ansiedad y cambios en el sueño por la falta de dopamina que suele aportar la nicotina.

En términos generales, el organismo pasa una fase de ajuste para volver a su equilibrio natural, que puede durar varias semanas o incluso meses, todo ello dependiendo de la persona y sus costumbres previas al tabaco.