La manzana es una de las frutas más consumidas debido a su precio asequible y a la facilidad con la que nos la podemos llevar al trabajo, a la playa o al monte.

Su sabor y versatilidad la convierten en un alimento imprescindible en el día a día de mucha gente, aunque la mayoría desconocen sus beneficios nutricionales.

Numerosos estudios destacan las propiedades de esta fruta, convirtiéndola en un alimento fundamental en cualquier dieta equilibrada.

Las manzanas tienen un perfil nutricional envidiable. F.P.

Fundamental para el bienestar general

Comer manzanas cada día aporta fibra dietética, especialmente pectina, la cual juega un papel crucial en la regulación del tránsito intestinal y la salud digestiva.

Además de prevenir el estreñimiento, esta fibra también contribuye a mantener niveles saludables de colesterol.

Asimismo, son una excelente fuente de antioxidantes, flavonoides y vitaminas esenciales, destacando su aporte de vitamina C.

Estos compuestos combaten los radicales libres en el organismo, previniendo el estrés oxidativo, el envejecimiento prematuro y fortaleciendo el sistema inmunológico.

Numerosas investigaciones relacionan la ingesta de esta fruta con un menor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas, problemas cardíacos, hipertensión y diabetes tipo 2, gracias a su capacidad para ayudar a regular los niveles de glucosa.

Cuidado con los pesticidas

A pesar de sus beneficios, es importante saber que, si se opta por comerlas con piel, que es donde están la mayoría de sus nutrientes y fibra, se deben limpiar bien.

A menudo se requiere el uso de pesticidas y productos agroquímicos para proteger los cultivos de las plagas, dejando residuos en la piel de la fruta.

Para mitigar este riesgo, pasarles un agua resulta imprescindible, pero también insuficiente. Los especialistas en seguridad alimentaria recomiendan un método mucho más eficaz: meter las manzanas en un recipiente con agua y bicarbonato de sodio durante quince minutos.

Tras esos 15 minutos, es necesario enjuagarlas con agua para retirar cualquier resto de la mezcla. Esto se debería hacer con todas aquellas frutas y verduras que comemos con piel, como peras, tomates, arándanos y pimientos, entre otras, ya que el bicarbonato actúa como un limpiador natural y efectivo, capaz de eliminar una proporción muy alta de pesticidas.