En un mundo que parece avanzar cada vez más rápido, parece que en ocasiones ni ignoramos un aspecto importante: las personas de las que nos rodeamos. Y, para ser exactos, en la soledad, algo que, al contrario de lo que muchos piensan, resulta más perjudicial de lo que a simple vista parece.

Sobre ello habla Aurelio Rojas, un reconocido cardiólogo que expone cuáles son los riesgos de estar solo durante un tiempo prolongado y de cómo puede llegar a afectar al corazón, aumentando la probabilidad de sufrir infartos.

¿Cómo afecta la soledad al corazón?

En una de sus últimas publicaciones en redes sociales, Aurelio Rojas, en una conferencia en la Ágora UTAMED Universidad, hablaba sobre el impacto que pueden llegar a desarrollar las emociones y relaciones personales en la salud del corazón.

Según él, aspectos como, por ejemplo, el estrés, la soledad no buscada o la falta de propósitos pueden afectar directamente a nuestro bienestar físico, aunque muchas veces no se les de la importancia que merecen.

Entendiendo el fenómeno en profundidad

Este experto destaca en su intervención la importancia de la soledad no buscada. Según su explicación, “las personas que se sienten solas tienen un riesgo de infarto exactamente igual a que si nos fumáramos 15 cigarros al día o nos bebiéramos seis copas”.

“Y hablamos de estar solo. Con lo cual, pensar que nuestra situación emocional, lo que sentimos y cómo vivimos en el día a día no influye directamente en la salud de nuestro corazón es un error”, apunta el cardiólogo.

Por lo tanto, el especialista que uno de los factores más importantes para proteger la salud del corazón son “sentirse feliz, sentirse pleno, dar las gracias, querer, vivir en un ambiente agradable y con un propósito claro”.

La soledad aumenta el riesgo de sufrir un infarto Freepik

Haciendo frente a la soledad no deseada

La soledad no deseada, que, como hemos repasado antes, es un problema que puede influir en la salud del corazón, se puede afrontar o mitigar siguiendo una serie de pasos, de forma gradual.

Lo primero de todo es aceptar la situación y no restarle importancia, apostando por mantener rutinas saludables para reducir el impacto físico y emocional. Ahí entran en juego pasear a diario, dormir horas suficientes y seguir una dieta equilibrada, todo ello para cuidar el estado de ánimo y la salud cardiovascular.

Por otro lado, fortalecer los vínculos sociales con familiares, vecinos y amigos son un detalle que marca la diferencia. Si no, siempre se puede participar en actividades comunitarias, relacionadas con el voluntariado u otro tipo de intereses para combatir el aislamiento.

Del mismo modo, dominar técnicas para manejar los nervios y el estrés puede ser interesante. En este grupo tendríamos la respiración consciente, meditación o el ejercicio moderado para relajar el cuerpo y la mente.

En cualquier caso, en este tipo de situación no hay mejor solución que acudir a donde un experto, ya sea médico o cardiólogo, para evaluar la situación personal  emprender un plan para afrontar de la mejor manera posible esta problemática.