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Ni melatonina ni infusiones: el truco definitivo para dormir mejor, según los expertos

Especialistas en descanso revelan el hábito cotidiano que más influye en la calidad del sueño y el bienestar físico

Ni melatonina ni infusiones: el truco definitivo para dormir mejor, según los expertosSipping herbal tea on a cold day

Dormir bien se ha convertido en uno de los grandes retos de la vida moderna. El estrés, las pantallas, los horarios irregulares y el ritmo acelerado del día a día hacen que millones de personas tengan dificultades para conciliar el sueño o descansar correctamente. Ante esta situación, cada vez son más quienes recurren a suplementos, remedios naturales o técnicas de relajación para intentar dormir mejor. Sin embargo, los expertos insisten en que el verdadero secreto para mejorar el descanso no está ni en la melatonina ni en las infusiones relajantes.

La clave, según numerosos especialistas en sueño, está en mantener una rutina estable. Acostarse y despertarse todos los días a la misma hora continúa siendo el hábito más eficaz para regular el organismo y mejorar la calidad del descanso a largo plazo.

El reloj interno del cuerpo

El cuerpo humano funciona a través de ritmos circadianos, una especie de reloj biológico interno que regula procesos como el sueño, la temperatura corporal o la producción de hormonas. Cuando una persona mantiene horarios constantes, el organismo aprende cuándo debe activarse y cuándo debe prepararse para descansar.

El problema aparece cuando esos horarios cambian continuamente. Acostarse un día a las once, otro a la una de la madrugada y levantarse a horas diferentes altera el funcionamiento natural del cuerpo y dificulta la conciliación del sueño.

Los especialistas explican que muchas personas intentan compensar el cansancio acumulado durmiendo más los fines de semana, pero esa práctica puede generar todavía más desajustes. De hecho, algunos expertos comparan ese cambio brusco de horarios con un pequeño “jet lag” semanal.

Chica durmiendo.

Más eficaz que muchos remedios

Aunque productos como la melatonina han ganado popularidad en los últimos años, los expertos recuerdan que ningún suplemento puede sustituir unos hábitos de sueño adecuados. La melatonina puede resultar útil en algunos casos concretos, especialmente para reajustar horarios o combatir desfases horarios, pero no actúa como una solución mágica.

Lo mismo ocurre con las infusiones relajantes. Bebidas como la tila, la valeriana o la manzanilla pueden generar sensación de calma, pero su efecto suele ser limitado si la persona mantiene rutinas desordenadas o pasa horas frente al móvil antes de dormir.

Por ello, los especialistas en descanso insisten en que el hábito más importante sigue siendo la regularidad. Mantener horarios constantes ayuda al cerebro a identificar cuándo llega el momento de descansar y facilita un sueño más profundo y reparador.

El impacto de las pantallas

Otro de los factores que más preocupa a los expertos es el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir. La luz azul emitida por móviles, tabletas y ordenadores interfiere en la producción natural de melatonina y envía señales de activación al cerebro justo cuando debería empezar a relajarse.

Por este motivo, muchos especialistas recomiendan evitar las pantallas al menos media hora antes de acostarse. En su lugar, aconsejan optar por actividades más relajantes, como leer, escuchar música tranquila o mantener una iluminación tenue en casa.

Además, revisar constantemente mensajes, redes sociales o noticias antes de dormir puede aumentar la activación mental y dificultar todavía más el descanso.

Hombre revisa su móvil desde la cama antes de dormir.

La importancia del entorno

El dormitorio también influye de forma directa en la calidad del sueño. Factores como la temperatura, el ruido o la iluminación pueden alterar el descanso sin que muchas personas sean plenamente conscientes de ello.

Los expertos recomiendan mantener la habitación oscura, silenciosa y con una temperatura moderada. También aconsejan reservar la cama únicamente para dormir y evitar trabajar, comer o pasar demasiado tiempo despierto en ella.

Pequeños cambios en el entorno pueden tener un impacto mucho mayor del que parece en la calidad del descanso nocturno.

Dormir bien es salud

Los especialistas recuerdan que dormir correctamente no solo mejora el estado de ánimo o la concentración, sino que también tiene efectos directos sobre la salud física. Un mal descanso continuado puede aumentar el riesgo de ansiedad, problemas cardiovasculares, fatiga o dificultades cognitivas.

Por ello, cada vez más expertos coinciden en que la prioridad no debería ser buscar soluciones rápidas, sino construir hábitos sostenibles a largo plazo. Y entre todos ellos, mantener horarios estables continúa siendo el truco más eficaz y respaldado por la ciencia para dormir mejor.