"El ibuprofeno es uno de los peores fármacos para el corazón": la advertencia de un cardiólogo
El Dr. Rojas advierte sobre los riesgos de este antiinflamatorio en el sistema cardiovascular
El ibuprofeno es un básico en cualquier botiquín, pero para el corazón puede ser un enemigo silencioso. El cardiólogo @doctorrojas ha sido tajante al calificarlo como "uno de los peores fármacos para la salud cardiovascular, especialmente si se consume con asiduidad". El problema radica en que este medicamento "bloquea la enzima COX-2, provocando una caída de las prostaciclinas, que son sustancias encargadas de dilatar los vasos sanguíneos y evitar que las plaquetas se amontonen". Al desaparecer esta protección, el cuerpo entra en un estado de "mayor tendencia a la agregación plaquetaria y vasoconstricción", creando el escenario ideal para la "formación de trombos" e infartos.
El impacto no se limita a la sangre. El ibuprofeno también "sube la presión arterial y favorece la retención de líquidos", un proceso que sobrecarga los riñones de forma peligrosa. Según explica el especialista, "al inhibir las prostaglandinas renales, se reduce el riego sanguíneo en los glomérulos del riñón". Este fallo no solo daña el órgano, sino que se traduce en "subidas de tensión, más riesgo de infarto y de ictus". Esta sobrecarga es muy peligrosa si el corazón ya está debilitado o incluso si se está realizando una actividad física intensa.
La dosis a seguir
En adultos, la dosis no debe superar los 1.200 mg diarios, repartidos en tomas de 200 a 400 mg cada 4 o 6 horas. En el caso de los niños mayores de seis meses, el cálculo debe hacerse estrictamente por peso y nunca por edad. Además, el fármaco debe ingerirse siempre con el estómago lleno, acompañado de comida o leche y un vaso de agua, limitando su uso al menor tiempo posible, idealmente entre tres y cinco días.
A pesar de estas precauciones, existen grupos que deben evitarlo o consultar obligatoriamente con un médico. El riesgo es mínimo en jóvenes sanos para un uso puntual, pero el panorama cambia drásticamente en "deportistas, personas con hipertensión o problemas de corazón o riñones". También deben abstenerse quienes sufran de úlceras, asma sensible a antiinflamatorios o mujeres en el tercer trimestre de embarazo. Además, tal y como apunta Rojas, la combinación con alcohol, anticoagulantes o corticoides está totalmente desaconsejada.
La historia tras el medicamento
El ibuprofeno es uno de los medicamentos más utilizados en el mundo y su origen se remonta a la década de 1960, cuando fue desarrollado por un equipo de científicos de la empresa británica Boots en la búsqueda de un fármaco más seguro para tratar el dolor y la inflamación que los existentes en ese momento, como la aspirina. El principal impulsor fue el investigador Stewart Adams, quien probó el compuesto incluso en sí mismo antes de que se popularizara su uso. Su objetivo era encontrar un antiinflamatorio eficaz con menos efectos secundarios, especialmente para tratar enfermedades como la artritis reumatoide. Tras años de investigación, el ibuprofeno fue aprobado en el Reino Unido en 1969 como medicamento con receta, y posteriormente se extendió a otros países hasta convertirse en un antiinflamatorio no esteroideo (AINE) de uso común, disponible hoy incluso sin receta en muchas partes del mundo.
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