¿Te pitan los oídos?: esto es lo que te está pasando
Escuchar un pitido repentino es algo bastante común y que ha generado varias teorías populares
Estás en silencio, o en mitad de una conversación, y de repente aparece: un pitido agudo en un oído, a veces acompañado de una leve sensación de taponamiento, que dura entre unos segundos y un par de minutos y luego desaparece como si nada. La explicación que existe desde hace décadas en la cultura popular es que "se te ha muerto una neurona".
Lo que dice la teoría popular
La versión del folclore dice que cada vez que escuchas ese pitido, una célula nerviosa del oído ha muerto y ha emitido una última descarga eléctrica al morir que el cerebro interpreta como un sonido. Es una historia que suena perfecta pero no corresponde a lo que realmente ocurre en el sistema auditivo. Las neuronas no producen un pitido al morir. Y su deterioro, cuando ocurre, tampoco se manifiesta como un pitido puntual sino como pérdida progresiva de audición en determinadas frecuencias.
Qué es realmente
Lo que experimenta la mayoría de las personas en esos episodios puntuales tiene nombre clínico: tinnitus agudo transitorio, también llamado acúfeno transitorio. El tinnitus es la percepción de un sonido que no tiene fuente externa. No es que oigas algo que está ahí fuera; es que tu propio sistema auditivo genera una señal que el cerebro interpreta como sonido.
Las células ciliadas de la cóclea transforman las vibraciones del sonido en impulsos eléctricos que viajan al cerebro por el nervio auditivo. Cuando alguna de esas células recibe una estimulación intensa, sufre una microlesión temporal o simplemente experimenta un desequilibrio en su actividad eléctrica, puede enviar una señal espontánea sin que haya ningún sonido exterior que la justifique. El cerebro la recibe, no sabe qué hacer con ella y la procesa como un tono agudo. Eso es el pitido. Y cuando la célula se recupera o el desequilibrio se corrige, la señal desaparece.
Por qué ocurre
El pitido puede tener varios desencadenantes. El más frecuente es la exposición a ruido intenso: un concierto, un ambiente muy ruidoso, un petardo cercano o simplemente música a volumen alto con auriculares. Después de esa exposición, algunas células ciliadas quedan temporalmente sobrecargadas y generan esa actividad espontánea. Otros factores que pueden provocar episodios puntuales son los cambios bruscos de presión al volar, al bucear o al bostezar, la tensión muscular en la mandíbula o el cuello, el estrés o la fatiga, o incluso un tapón de cera que ejerce presión sobre el tímpano.
El pitido puntual y ocasional que desaparece en segundos no es motivo de alarma. Donde la cosa cambia es cuando el tinnitus se vuelve persistente: cuando el pitido no desaparece o reaparece con mucha frecuencia, cuando afecta a un solo oído de forma constante, cuando va acompañado de pérdida de audición, vértigos o sensación de presión en el oído, o cuando interfiere con el sueño y la concentración. En esos casos sí es importante acudir a un otorrinolaringólogo.
