Las varices son una manifestación de la insuficiencia venosa, una enfermedad frecuente que afecta a la circulación de la sangre en las piernas. Suele depender de factores que no se pueden modificar, como la genética, la edad, los cambios hormonales o el embarazo.

Cuando la insuficiencia venosa empieza a manifestarse, no siempre lo hace de forma evidente. Además de varices visibles, pueden aparecer síntomas como piernas cansadas, pesadez, hinchazón, calambres o dolor, molestias frecuentes que muchas personas tienden a normalizar y con las que aprenden a convivir. Existen algunos hábitos que pueden ayudar a aliviar estas sensaciones y mejorar el día a día, aunque es importante saber hasta dónde llegan sus beneficios y cuándo no son suficientes.

Hábitos que pueden ayudar a aliviar las molestias

Los especialistas coinciden en que los hábitos saludables tienen un papel importante en la salud venosa, especialmente en fases iniciales de la insuficiencia venosa o como complemento a otros tratamientos. Entre los hábitos que más ayudan a aliviar las molestias se encuentran:

  • ACTIVIDAD FÍSICA REGULAR. Caminar a diario favorece el retorno venoso y activa la musculatura de las piernas, que actúa como una “bomba” natural para impulsar la sangre hacia el corazón. No es necesario realizar ejercicio intenso; la constancia es la clave.

  • EVITAR EL SEDENTARISMO PROLONGADO. Pasar muchas horas seguidas sentado o de pie dificulta la circulación. Realizar pequeñas pausas, moverse con frecuencia o cambiar de postura ayuda a reducir la sensación de pesadez.

  • ELEVAR LAS PIERNAS AL FINAL DEL DÍA. Este gesto sencillo facilita el retorno de la sangre y puede aliviar tanto la hinchazón como el cansancio acumulado.

  • USO DE MEDIAS DE COMPRESIÓN, cuando están indicadas por un profesional. Estas medias contribuyen a mejorar la circulación y pueden reducir síntomas como la hinchazón o la sensación de piernas cansadas.

  • CONTROL DEL PESO Y HÁBITOS SALUDABLES. Mantener un peso adecuado y seguir una dieta equilibrada reduce la presión sobre el sistema venoso y favorece una mejor circulación.

  • EVITAR EL CALOR EXCESIVO. Las altas temperaturas favorecen la dilatación de las venas y pueden intensificar las molestias asociadas a la insuficiencia venosa.

Imagen del antes y después del tratamiento de varices en un paciente.

Imagen del antes y después del tratamiento de varices en un paciente. Varitek

Aliviar no es curar: cuándo los hábitos no son suficientes

Los hábitos pueden resultar eficaces para aliviar molestias leves, aunque los especialistas insisten en un mensaje claro: no corrigen la causa del problema ni evitan que la enfermedad venosa se desarrolle cuando existe predisposición.

Cuando las válvulas de una vena han dejado de funcionar correctamente, no existe forma de que se regenere por sí sola. Si no se trata, la insuficiencia venosa tiende a avanzar con el tiempo, con el riesgo de que aparezcan varices cada vez más extensas, hinchazón persistente, dolor crónico y cambios en la piel, así como complicaciones médicas relevantes como úlceras venosas, episodios de sangrado o trombosis venosa.

Señales de alerta: cuándo acudir al especialista

Existen signos de alerta que señalan que las medidas de autocuidado no son suficientes y que se requiere valoración médica:

  • Piernas cansadas o pesadas de forma habitual

  • Piernas hinchadas que no mejoran o reaparecen con frecuencia

  • Dolor o calambres nocturnos persistentes

  • Varices visibles, aunque no causen molestias

  • Cambios en la piel, como picor, endurecimiento u oscurecimiento


Vista de la nueva clínica de Varitek en Bilbao. Varitek

Diagnóstico y tratamiento: actuar sobre la causa

Para saber si existe insuficiencia venosa y cuál es su alcance, el primer paso es realizar un diagnóstico preciso. La herramienta clave para estudiar la salud venosa es la ecografía Doppler, una prueba sencilla e indolora que permite analizar tanto las venas superficiales como las profundas. Gracias a esta exploración, los especialistas pueden localizar el origen exacto del problema y decidir el tratamiento más adecuado en cada caso.

En la actualidad, la mayoría de los pacientes pueden beneficiarse de tratamientos de varices sin cirugía, mediante procedimientos mínimamente invasivos. En centros especializados como Varitek, estos tratamientos se realizan de forma ecoguiada por radiólogos intervencionistas, lo que permite tratar directamente las venas varicosas que han dejado de funcionar con control por imagen en tiempo real.

Mediante técnicas como la escleroterapia o Venaseal, sus especialistas cierran la vena enferma desde su origen, incluso en casos en los que las varices no son visibles. Este enfoque, menos generalizado, aporta alta precisión y resulta especialmente útil en casos complejos, como úlceras venosas o varices que reaparecen tras cirugías previas.

Tratar la causa mejora la salud y la calidad de vid

Los tratamientos de varices sin cirugía se realizan mediante pequeñas punciones, sin incisiones ni ingreso hospitalario, y permiten retomar la actividad habitual de forma inmediata. Al actuar sobre la causa de la insuficiencia venosa, no solo mejora el aspecto estético de las piernas, sino que también desaparecen o se reducen de forma significativa síntomas asociados como la pesadez, el dolor o la hinchazón. De este modo, el tratamiento contribuye a mejorar la salud de las piernas y a recuperar una calidad de vida que, en muchos casos, se había visto comprometida.

Mantener hábitos saludables siempre es recomendable para cuidar la salud venosa y aliviar molestias, pero cuando existe una insuficiencia venosa diagnosticada, la única forma de que una variz desaparezca es tratarla. No hacerlo implica asumir que la enfermedad puede seguir avanzando con el tiempo.

MÁS INFORMACIÓN:

Para más información sobre diagnóstico y tratamientos de varices sin cirugía se puede consultar la página web www.varitek.es

Por eso, tanto si hay síntomas como si existen varices visibles sin molestias, la recomendación es clara: revisar la salud venosa y tomar decisiones basadas en un diagnóstico médico.