Situado a las puertas del valle de Pineta, de formación glaciar, Bielsa es un típico pueblo pirenaico que ha sabido conservar sus tradiciones más singulares. Entre ellas destacan, sin duda, sus carnavales, los más famosos de Aragón y unos de los más antiguos del Estado, así como su historia, conservada en el museo local. Además, su entorno resulta espectacular para llevar a cabo senderismo y rutas.
La villa de Bielsa está enclavada en la confluencia de los ríos Cinca y Barrosa, y sus respectivos valles, bajo la peña de Pennareto. Rodeado de montañas, bosques y campos, el casco urbano es relativamente nuevo, ya que durante la Guerra Civil el pueblo quedó totalmente destruido. Conserva el edificio del Ayuntamiento, un bello ejemplo renacentista del siglo XVI con escaraguaita, así como la iglesia de la Asunción, de la misma época. En su interior sobresale su museo y su colección de fotografías antiguas. La iglesia de la Asunción también es de esta época.
Pueblo de unos 300 vecinos que viven de la ganadería y el turismo, Bielsa conserva el encanto del mundo tradicional aunque se ha adaptado a los servicios del siglo XXI: alojamientos, camping, supermercados, tiendas, bares y restaurantes. Además, en febrero volverá a vivir su carnaval, de fama internacional y que se celebra desde tiempos inmemoriales. Trangas, onsos, domadores y madamas son algunos de los personajes de un carnaval único en el mundo.
El entorno de la villa es espectacular e invita a recorrer sus picos, cascadas, barrancos e ibones de aguas cristalinas (lagos de montaña) a través de excursiones inolvidables. Su valle, en el corazón de Pirineos, presenta paisajes de una belleza extrema a la sombra de grandes tres miles como Monte Perdido o La Munia. Su espectacular entorno cuenta con diferentes figuras de protección.
Territorio salvaje donde habitan numerosas especies animales y vegetales, se pueden visitar cinco pueblos. Además de Bielsa, destacan Javierre y su bella iglesia, y Espierba, que se extiende entre campos y bordas.