Alcaraz, Djokovic y la historia
El murciano y el serbio llegan a la final del Abierto de Aaustralia tras unas semifinales agónicas
Carlos Alcarazvuelve a situarse entre Novak Djokovic y la historia tras unas semifinales maratonianas y agónicas que recompensaron a los aficionados del Abierto de Australia tras una segunda semana de escasas emociones y un espectáculo más bien pobre. Pero los cuatro mejores jugadores del mundo hicieron honor a esa condición y brindaron casi diez horas de tenis de un altísimo nivel y de enorme desgaste físico tras las cuales el murciano y el serbio disputarán la final de mañana (9.30 horas) con la oportunidad de romper registros históricos.
Los de Djokovic, segundo finalista de Grand Slam a sus 38 años más veterano tras Ken Rosewall, son legendarios, quizás inalcanzables, y jugará su trigésimoctava final de un grande en busca de su vigésimoquinto título, la barrera definitiva, ya que nadie, ni hombre ni mujer, lo ha logrado. Hace dos años en los Juegos de París, el serbio buscaba el único título que faltaba en su palmarés y derrotó a Alcaraz en una final épica. Sucede que ahora el tenista de El Palmar, en su cuarta final de Grand Slam consecutiva, quiere ser el más joven de la historia en ganar los cuatro, lo que colocaría su cuenta en siete con solo 22 años.
Dio el paso Alcaraz en una semifinal ante Alexander Zverev en un duelo que tuvo todos los ingredientes y que se prolongó durante 5 horas y 27 minutos: 6-4, 7-6, 6-7, 6-7 y 7-5. El murciano comenzó dominador, pero a mediados del tercer set sufrió unos problemas físicos por los que fue atendido. Si fueron calambres, no debió ocurrir. Si eran otra cosa por efecto del calor, estaba en su derecho. El caso es que Zverev reaccionó y puso el partido de su lado con su servicio y su revés. Tanto que ganaba 5-4 y saque en el quinto set. Pero se mostró poco agresivo y Alcaraz se lo hizo pagar con una remontada por la que era difícil apostar.
Tampoco lo era la que firmó Djokovic ante Jannik Sinner. El rey de los diez títulos en la Rod Laver Arena destronó al rey de los dos años anteriores con un 3-6 6-3 4-6 6-4 y 6-4 y más de cuatro horas de juego para acabar ya en la madrugada australiana. El italiano pagó las numerosas oportunidades perdidas –solo aprovechó dos de sus 18 puntos de rotura– y Djokovic, variando direcciones para evitar que Sinner cogiera la iniciativa desde el fondo, pudo llegar vivo a un desenlace en el que, sin el desgaste de otras veces, sí supo qué hacer para alcanzar una nueva final grande tras Wimbledon en 2024 en la que Alcaraz, quién si no, le negó la gloria.