Jon Rahm buscará desde hoy su cuarta victoria en el Open de España, que le llenará menos que haber sido padre por tercera vez de una niña llamada Alaia. El golfista de Barrika acompañó a su mujer Kelley en el parto y eso retrasó su llegada al Club de Campo Villa de Madrid hasta ayer por la tarde, con la carga de las horas en el hospital sin apenas dormir y el desplazamiento desde Ariozna y con ninguna posibilidad de hacer alguna ronda de práctica en el recorrido antes de comenzar su participación hoy a partir de las 14.00 horas. “Es la primera vez que afronto un torneo casi a ciegas y después de un viaje tan largo”, comentó ayer a los medios que le esperaban ya que de nuevo es el centro de atención en un torneo al que no le gusta fallar.

Ese casi tiene que ver con que Rahm conoce el campo de sobra, pero aún así siempre hay factores que influyen y este año puede ser el viento que va a azotar con fuerza, sobre todo hoy. “No he tocado un palo desde el jueves”, advirtió el ganador del LIV Golf, al que una gripe le apartó de la final por equipos en Dallas el pasado fin de semana. Mostrar la brillantez de su último torneo en Chicago no es una expectativa realista, al menos no en los primeros días. “Me da pena venir y que no vaya a ser eso, aunque igual me despierto mejor y tengo cierta inspiración”, comentó Rahm, que se conforma con llegar al fin de semana bien colocado y con opciones de igualar en el palmarés a Seve Ballesteros.

No lo tendrá fácil en un torneo que tiene la mejor participación de los últimos años. Jon Rahm jugará hoy y mañana con Mathieu Pavon, ganador el año pasado, y con Sepp Straka, jugador del equipo de la Ryder Cup. Otros nombres adornan un elenco de mucho nivel como Tommy Fleetwood, Shane Lowry, Aaron Rai, Matteo Mannasero, Victor Perez, el donostiarra Adrián Otaegui, que llega tras hacer Top 20 en Wentworth, o Josele Ballester, ganador del US Open aficionado. Además, la calidad ha engordado con la presencia de otros jugadores del LIV como Tyrrell Hatton, Patrick Reed, David Puig y Eugenio Chacarra.

Optimismo

Precisamente, la presencia de los componentes del circuito saudí sigue siendo motivo de discusión y polémica. Rahm juega, como Hatton, gracias a una medida cautelar a la espera de que se resuelva el asunto de las multas que deben pagar los europeos del LIV para poder acceder al equipo de la Ryder. El barrikoztarra tuvo que pronunciarse de nuevo. “A mí me gustaría volver a la situación de antes. Los golfistas deberían tener la libertad para poder jugar donde quieran“, proclamó en un momento en el que el posible acuerdo que orden el golf vuelve a revolotear por los campos del mundo. “Soy optimista y por los rumores que hay quizás alcancemos una solución pronto”, apuntó Jon Rahm, que da por bueno el año tras ser siempre Top 10 en el LIV, “aunque hay cosas que podían haber estado mejor”. “Lo hecho, hecho está, y lo bueno que me ha pasado en los últimos días es para estar más feliz que otra cosa”, reconoció.