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La cena de la discordia

El encuentro hoy en torno a una mesa de los antiguos ganadores que siguen fieles a los circuitos tradicionales y los que se pasaron al LIV Golf marca la temperatura de un Masters que llega en 2023 con morbo y cuentas pendientes

La cena de la discordiaAFP

LA semana del Masters de Augusta arrancó ayer, aunque ya ha habido una serie de eventos como el torneo Women’s Amateur o el concurso de Drive, Chip and Putt para jóvenes. La llegada escalonada de los profesionales que pugnarán por la chaqueta verde empieza a calentar el ambiente en el primer major del año, aunque lo que realmente va a marcar la temperatura del torneo va a ser la tradicional Cena de Campeones de hoy. El golfista honrado esta vez será Scottie Scheffler, último ganador. El menú escogido por el jugador texano estará un poco pasado de calorías, pero no será eso lo que ponga a prueba a los comensales. En torno a la mesa dispuesta por el Augusta National se reunirán todos los antiguos ganadores vivos o que quieran estar y entre ellos estarán seis jugadores que desde hace unos meses pertenecen al LIV Golf, el circuito saudí que ha revolucionado las entrañas de un deporte muy tradicional: Sergio García, Dustin Johnson, Phil Mickelson, Mickelson, que fue uno de los primeros en cambiar de bando y se mostró muy duro en sus declaraciones contra el PGA Tour, Patrick Reed, Charl Schwartzel y Bubba Watson.

El ambiente que se vaya a respirar en esta cena, después de muchos meses de duros reproches, declaraciones cruzadas entre los rebeldes y los fieles a los circuitos de siempre e, incluso, amistades rotas, ha provocado mucho morbo ya que en la mesa estarán también, entre otros, Tiger Woods, cabeza visible del PGA Tour que fue muy critico con sus antiguos compañeros, o el veterano Fred Couples, que tampoco se ha quedado corto a la hora de tildar a los jugadores del LIV Golf casi de traidores. Ahora, cada cual ha elegido su camino, pero esta es la primera vez en que vaya a haber tanta proximidad física, un cara a cara que puede agriar lo que suele ser un acto protocolario hasta ahora marcado por la corrección y las buenas formas.

Tensión

No acabarán volando platos y cubiertos por la sala, pero seguro que habrá tensión, aunque varios de los presentes han querido quitar hierro al asunto y han abogado por mantener las buenas relaciones, al menos durante ese rato. El propio Scheffler, que además es el número 1 del mundo, aboga por “dejar nuestras cosas a un lado y simplemente reunirnos para una cena divertida y celebrar el juego del golf y el Masters”. Otro de los presentes será Txema Olazabal, jugador muy querido y que con su talante conciliador ha mostrado su “respeto a todos y cada uno de los que estarán en la sala como ganadores del Masters. Si alguien me pide que le pase la sal, se la pasaré sin ningún problema”.

Otros jugadores que no se han ganado aún el derecho a estar en esa cena han reconocido que el ambiente en Augusta no será el mismo y que los medios van a tener material para ilustrar sus crónicas. No en vano, todavía hay litigios pendientes en los juzgados entre las partes y los jugadores del circuito saudí llegan con ganas de reivindicar que su nivel de juego no ha caído, aunque hayan perdido posiciones en el ranking mundial. Desde hace tiempo, se esperaba la respuesta de los cuatro grandes a este conflicto y, de momento, el Masters no ha vetado a quienes tienen derecho a jugarlo de por vida en tanto que campeones o a quienes se lo hayan ganado por sus éxitos anteriores o por estar entre los 50 primeros del mundo. En total, serán 18 golfistas del LIV entre los 88 participantes, aunque Fred Ridley, presidente del Augusta National, ha reconocido que esta división ha ido “en perjuicio de la calidad del juego y del legado de quienes han construido la popularidad del golf”.

Desde que el LIV Golf empezó el 11 de junio del año pasado, han sido escasas las ocasiones en que los jugadores un lado y otro han coincidido en competición. Por ejemplo, Tiger Woods admitió que desconoce cuál va a ser su reacción hoy. Rory McIlroy sí compartió torneo con varios de los rebeldes en Dubai y hubo algún episodio desagradable. Sin embargo, Brooks Koepka, también adscrito al LIV, asegura que ha tenido algunas conversaciones cordiales con el norirlandés y otros jugadores del PGA con los que comparte lugar de residencia en Florida. Las rondas de prácticas de estos días aclararán algunas cuestiones. Ayer mismo, Jon Rahm, otro de los que se apuntan a la conciliación, estuvo en el campo con Sergio García, ganador de la chaqueta verde en 2017 y exitoso compañero del barrikoztarra en la Ryder Cup de 2021. Al final, todos están en Augusta para jugar al golf lo mejor que puedan, como recuerda Xander Schauffele: “Todos nos tomamos esto como un trabajo y está bien que volvamos a estar en la misma oficina”.