Tribuna abierta

El telegrama de Sabino y el de Bildu

09.02.2020 | 14:39
Columnista Iñaki Anasagasti

G RITÁIS más un gol k una injusticia" es una pintada desteñida que grita desde una pared de Bakio. Buen resumen ante esta sociedad del consumo y del espectáculo. No se persevera, no se reconocen trayectorias y manda el éxito inmediato y la superficialidad. "Hay que aprender a vivir como una lagartija y abandonar el rabo si hace falta", decía Isaiah Berlin. Algo así escribía Martín Garitano en 2002: "Aprendí de niño que el humo, como la tos o el dinero, no pueden ocultarse por mucho tiempo y que, más pronto que tarde, el tísico tose, al pirómano lo localizan por la fumata y el rico termina gastando". A él, cuando fue diputado general de Gipuzkoa, pronto le descubrieron su talante a cuenta del debate sobre las basuras y de aquel engendro que propusieron y al que llamaron "puerta a puerta" que trataron de imponer a la brava al indefenso ciudadano del territorio. Pasados catorce años de la puesta en marcha de la incineradora Zabalgarbi en Bizkaia, de aquella campaña "Incineradora, un muerto cada hora", no queda ni el recuerdo, ni muerto alguno. Pero la matraca funcionó un tiempo y movilizó muchas pancartas. El no por el no. Lo hemos visto en las fiestas de Bilbao, que han sido magníficas y, sin embargo, al mundo de las comparsas y de la izquierda abertzale les ha sabido mal que haya habido suficiente policía municipal para evitar excesos de todo tipo. Cuando carecen de causa por la que luchar y vociferar, la crean y luego estratégicamente se olvidan de ella. Como aquella aberración de socializar el sufrimiento. ¿El que haya policía profesional defendiendo a la ciudadanía es militarizar las fiestas? ¿Qué autoridad tienen ellos a la hora de hablar de militarizaciones?

Es la tónica de Sortu, cuyo secretario general, Arkaitz Rodríguez, nos ilustraba en su viaje veraniego de apoyo a la dictadura de Maduro en Venezuela: ETA había dejado de matar por cálculo estratégico, decía repitiendo lo de estratégico varias veces. No por reflexión ética, sino simplemente por estrategia. Luego se quejan de que haya gentes que no quieran saber nada de su sigla. Sí, ya sé que en ese mundo hay de todo, pero los verdaderos abertzales independentistas, aquellos con un sentido ético de la política, deberían estar incómodos con este análisis y esgrimir asimismo el discurso de los derechos humanos para todos. Ganarían credibilidad. Sí, a veces rectifican, pero sin que se note mucho. ¿Se acuerdan de aquel telegrama que EH Bildu mandó a la embajada de los Estados Unidos en Madrid en la que felicitaba a Donald Trump por su victoria en las elecciones presidenciales del 8 de noviembre de hace tres años? Su contrincante fue Hillary Clinton, a la que previamente había insultado de forma soez, machista e impresentable. La misiva la firmaba Marian Beitialarrangoitia, diputada (con Oskar Matutes) de Bildu, reconociendo la victoria del millonario. Lo explicaban como parte de la política de relaciones internacionales que quería mantener Bildu con todos los países, EE.UU. incluido. Se lucieron. ¿Qué no habrían dicho si algo parecido lo hubiera hecho alguien del PNV?

En otro contexto y con consecuencias de persecución hubo otro telegrama de felicitación. Lo escribió Sabino Arana el 24 de mayo de 1902, cuando envió al presidente Theodore Roosevelt este telegrama: "Nombre Partido Nacionalista Vasco, felicito por independencia de Cuba, federación nobilísima presidís que supo librarla esclavitud. Ejemplo magnanimidad y culto justicia y libertad dais a poderosos estados desconocidos historia inimitable para potencias europeas, particularmente latinas. Si Europa imitara, también nación vasca, su pueblo más antiguo que más siglos gozó de libertad rigiéndose constitución que mereció elogios Estados Unidos, sería libre".

Pero la gran diferencia con Bildu es que desde la oficina de correos no se envió el telegrama a su destinatario, sino que se remitió al gobernador civil de Bizkaia, que lo reenvió al juzgado de primera instancia de Bilbao. Requerido Sabino, tuvo que comparecer ante el juez reconociendo que había sido quien redactara el telegrama por lo que el magistrado decretó "prisión provisional sin fianza alguna" por "delito de ataques a la integridad de la Nación española", siendo encarcelado ese mismo día en la prisión de Larrinaga. Un delito de opinión por haber atacado la esencia de la españolidad y sin que se tuviera en cuenta el delicado estado de salud que ya presentaba Sabino Arana ni su condición de diputado electo. Hasta el punto de que tras cuatro meses de encarcelamiento fallecería al año siguiente.

Ya ven el contraste de la historia de estos dos telegramas. Seguro que Bildu ha hecho lo imposible para echar tierra sobre semejante estupidez mientras siguen atacando a Sabino Arana ignorando su ingente trabajo de despertador de la conciencia nacional vasca, manipulando su nombre Euzkadi y no reconociendo nunca su entrega, su legado, sus encarcelamientos, su genialidad. Evidentemente, de los dos telegramas me quedo con el de Sabino.

Todo esto me vino a la mente al oír a Arnaldo Otegi sermonear en Irun con el clásico argumentario de HB de toda la vida en la llamada "contracumbre" de Biarritz y poner a Trump como lo que es: un capitalista sin alma, racista y xenófobo, antieuropeo y machista. Pues sí. Curiosamente, esa noche Pedro Sánchez cenaba con Trump en el encuentro del G-7 en el hotel du Palais de Biarritz. Pero no importa. Otegi ha anunciado su gratis total a Sánchez en su investidura. Llamativo, sobre todo porque junto a Otegi estaba un stand de apoyo a Nicolás Maduro, dictador de Venezuela que ha propiciado que casi cuatro millones de personas hayan tenido que huir de aquel riquísimo país al aplicar el modelo cubano de socialismo del siglo XXI, tan grato a Sortu y tan falto de libertades de todo tipo como la de expresión, de participación... y de derechos esenciales como a medicamentos, higiene, sanidad... y tan repleto de inflación disparada y corrupción absoluta, todo sepultado bajo la habitual fraseología antiimperialista contra Trump, el destinatario del telegrama de Bildu de hace tres años. Era la misma semana en que se hacía pública la noticia que Euzkadi tenía la mejor sanidad del Estado español con los mejores servicios sanitarios, gasto per cápita, camas, quirófanos y médicos por mil habitantes, listas de espera, gasto farmaceútico o externalización de servicios; y un salario medio incrementado un 1,5% en los últimos doce meses hasta situarse en 1.973€ mensuales de forma que sigue siendo la remuneración más alta del Estado español (1.674€). Fruto de la gestión "sectaria" de "la burguesía vasca", que ha logrado que el PIB per cápita supere en un 21% la media de la Unión Europea 28 en 2017, lo que situaría a Euzkadi en octavo puesto, según los datos de los indicadores estructurales hechos públicos el miércoles pasado por el Eustat.

Lo malo es que el paraíso de Arkaitz Rodríguez y de Sortu solo existe en Cuba, Nicaragua, Corea y Venezuela... y no debe ser muy cómodo vivir en él. El mejor ejemplo lo hemos tenido la semana pasada con el regreso, recepción incluida, de Arturo Cubillas, presunto miembro del comando Oker que fue extraditado a Venezuela tras el fracaso de las conversaciones de Argel y los acuerdos entre Carlos Andrés Pérez y Felipe González en 1989. Había llegado entonces a a Caracas como un héroe de la revolución vasca, casándose en el Centro Vasco de Caracas con Goizeder Odriozola en matrimonio oficiado por el alcalde chavista de Caracas Aristóbulo Isturiz. Hasta que un día desapareció de la colectividad pues Chávez le nombró alto cargo en la Corporación Venezolana de Alimentos y, posteriorment,e en la incautación de tierras. ¿Se acuerdan del "¡¡Exprópiese!! ¡¡Exprópiese!!" tan gracioso de Chávez que ha llevado a la ruina a millones de ciudadanos en aquel país? Aeso le llaman socialismo del siglo XXI. Pues uno de los grandes responsables de la actual situación de Venezuela, de su paraíso, es este Cubillas que deja aquel edén y vuelve al infierno burgués de la verde Euzkadi a pasar las calamidades de todos los que vivimos en este desierto, donde al parecer nada funciona y hasta las fiestas están militarizadas.

El problema de la izquierda abertzale es que si les sacas del monotema del derecho a decidir, inventado por Sabino, no tienen más modelo social que el de la contracumbre. Me quedo con Sabino y su telegrama. Como decía Garitano, al final todo se sabe.

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