Hace unos días, un amigo y compañero en nuestros ya más que largos y distantes años de carrera en la Facultad de Ingeniería, con un exitoso y reconocido recorrido en el mundo de la ingeniería y la innovación, profesor y formador de emprendedores en México, me remitía una nota para referirme una serie de proyectos y empresarios que estarán en Bilbao (“signo mundial de la innovación”, me decía) para la semana Acceleration Week. A Strategy Territory, bajo la dirección del BAT.
Obviamente, resulta grato comprobar que nuestra Ciudad y País gozan de un destacado aprecio en el exterior, entre sus pares, que destacan en áreas y temáticas similares, valorando su estrategia conjunta y territorial.
Este pequeño (a la vez que ilustrativo) punto de “valor añadido” a nuestro territorio, se verá, la próxima semana, reforzado en el plano internacional por la celebración de la ceremonia de la XVIII edición de los premios “Fronteras del Conocimiento” que organiza la Fundación BBVA. Su importancia no solamente reside en su contribución al mundo de la ciencia, investigación, conocimiento y aprendizaje, sino lo que supone para el enriquecimiento de las disciplinas que aborda, o para el país en sí mismo como espacio de pensamiento y aprendizaje, para el conjunto de la sociedad, aportándonos un valor diferenciado.
Si bien es verdad que a todos nos gustaría un mayor aprovechamiento de esta extraordinaria iniciativa, generando redes y grupos de investigación con mayor impacto en casa, una mayor vinculación y penetración de los profesores e instituciones galardonados con las Universidades locales o nuestras industrias e instituciones y un máximo fortalecimiento, día a día, de los lazos con la entidad promotora de origen y larga tradición en el país deseando siempre un acentuado compromiso y despliegue diferencial de su actividad concentrando piezas clave en el Territorio (en la competencia permanente e inevitable entre territorios, a lo largo del mundo, demandantes, como es natural, de anclajes múltiples a lo largo de sus diferentes espacios y roles en sus mercados y cadenas globales de valor), la apuesta por esta sede de su organización para “Fronteras del Conocimiento”, reviste un valor singular, digno de aprecio y reconocimiento, además de satisfacción.
Hoy, con los tiempos que corren y las preocupaciones que nos aquejan, aquí y a lo largo del mundo, cobran especial interés (en mi opinión y desde una propia perspectiva) una serie de premiados y su obra, dado su especial área de aportación en las diferentes categorías que son objeto de distinción.
Así, observar que el área de Economía, Finanzas y Gestión de empresas (e instituciones públicas añadiría yo) se ha concedido al profesor Charles F. Manski, de larga trayectoria académica en diferentes universidades de prestigio, con destacas investigaciones y publicaciones, haciendo de la “incertidumbre” un elemento relevante en cualquier cálculo o estimación de los modelos econométricos y cuantificación de variables y escenarios estudiados, merece especial consideración y puesta en valor. Su ya conocida propuesta de utilizar intervalos más o menos previsibles o posibles en lugar de variables certeras cuasi fijas, no solamente llevaría a las empresas y Administraciones Públicas a afinar sus políticas de intervención, llevando al dato un valor infinitamente más significativo. Así, en un mundo como el actual, en el que si alguna palabra en boca de todos es “la incertidumbre” permite repensar de certezas en donde o no existen o son más que dudosas. Es, sin duda, una estupenda señal para abordar el rediseño de políticas para un mundo en el que se nos pide a las organizaciones, romper con casi todas las barreras estructurales y rígidas para otros tiempos y apostar por repensar bases preparadas para el cambio, para transformaciones cuyos tiempos y resultados finales distan de certezas y en un mundo de tal diversidad, criterios, deseos y voluntades, que la llamada resiliencia ha de ocupar una consideración especial.
Este galardón determinante se ve acompañado, también, por otro muy singular, amplio y compartido por las Universidades de Chicago (su Centro Nacional de Opinión Pública) y la de Míchigan (Institute for Social Research), valorando sus contribuciones especiales para la identificación, valoración de datos y hechos de alta calidad en el contexto social y público, claves para orientar el correcto proceso de toma de decisiones en cualquier sociedad (con tantas voces dispares), valorar el peso real de cada una de las opiniones, manifestaciones/capacidades movilizadoras, facilitando decisiones de máxima relevancia en la vida pública. Un mundo complejo, sociedades complejas, en transición hacia un deseado mundo futuro, mejor, encontrando la conciliación de un bien común, compartible, motivador de poblaciones en más que aparente insatisfacción.
Por encima de todo, reconocimientos por largas trayectorias y no por improvisados eventos o episodios del momento. Larga siembra, esfuerzo continuado, compromisos compartidos y articulación coherente de visiones y estrategias para el largo plazo, trascendiendo del trabajo y objetivo individual. Faros que alumbran caminos a recorrer y algunos de los cuáles se ven recompensados. Una buena señal inspiradora ante esta “sociedad del cansancio” que parecería dar paso a una “modernidad tardía” (Byung-Chul Han) sucesora de generaciones de “sociedades del rendimiento y la eficiencia” que se supone vendrían recompensadas “por la fiesta” (entendida como cúspide entre hombres y dioses en torno a la máxima manifestación del anhelado ocio y entretenimiento), acompañada de una galopante huída del pensamiento largo placista para dejarse cautivar por el momento dejando el mañana “para otros”, renunciando a intentar construir un futuro deseado, y no cualquiera que nos venga dado.
Distinciones al esfuerzo, al trabajo y a la constancia, a las puertas de un “escapismo para desconectar, descansar y disfrutar de la fiesta”: el campeonato mundial de fútbol con sus casi imposibles 48 selecciones y cientos de partidos a seguir de madrugada, el paréntesis veraniego (tan amplio como se pueda), las celebraciones que hacen imposible acudir a tu puesto de trabajo en ciudades innovadoras secuestradas por merecidos festejos y celebraciones de algunos, obviando que incluso la propia fiesta requiere “organizarse”, compatibilizar el disfrute temporal de unos y el compromiso creativo de un mañana inclusivo y para todos.
Hoy, sin duda, convencidos de la necesidad de generar nuevos espacios de innovación compartida, sabedores de la enorme complejidad que sociedades desiguales y diversas requieren una aproximación no ya moralista, sino práctica, realista y posible, necesitados de paz y cese de las guerras que nos rodean e implican, forzados a transitar todo tipo de transiciones hacia nuevos horizontes, inciertos, desde nuevas estructuras, líneas de pensamiento, ruptura de barreras que nosotros mismos creamos para logros definidos en su momento y que nos han traído hasta aquí pero que hoy podrían entorpecer el avance en esta nueva incertidumbre que nos acompaña y acompañará, hemos de construir nuevas pautas de comportamiento, métricas para esa novedosa sociedad por descubrir y datos y señales que, en verdad respondan a lo que buscamos, sabiendo “lo que indican los indicadores”. Huir de las certezas que no se corresponden con datos, hechos o propósitos.
Más allá de la orientación aspiracional, hemos de buscar las respuestas y caminos ejecutables que los hagan posibles.
¿Cómo ser adaptativo, inteligente, resiliente, único? (En lo colectivo e individual). ¿Cómo aprender y lograr el balance imprescindible de la cohesión aprendiendo y adaptándonos a nuevas circunstancias, a cambios impredecibles, comprometiendo y compartiendo valores y contribuciones específicas cocreando valor con terceros, al servicio de sus objetivos y propósitos reales, para todos sus stakeholders (grupos legítimos de interés) a la vez?
¿Cómo superar las hipotecas condicionantes del futuro, propiciar la creatividad, motivación, aspiración, colaboración y sentido compartidos para acometer las transiciones múltiples que habremos de recorrer para facilitar las verdaderas e innumerables transformaciones que nos esperan? ¿Podemos acompasar ese cambio, más que continuo y permanente, necesario, con el ocio y entretenimiento deseables?
¿Nuevos hábitos y pautas de comportamiento para superar la sociedad del cansancio y abrazar la fiesta-transformación con verdadera innovación y roles motivadores a la vez que comprometidos en/hacia sociedades satisfechas?
Entre tanto, celebremos vivir en una sociedad de alto humanismo y progreso social y bienestar, en una ciudad-nación reconocida por su esfuerzo, logro transformador (inacabado) y acojamos con alegría y satisfacción el conocimiento de excelencia que nos visita, nos enseña y acompaña, enriqueciendo nuestro espacio vital, innovador desde el conocimiento real, de nuestra realidad y la del mundo del que aspiramos ser coprotagonistas.