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Balance y despedidas

Este domingo termina la temporada para el Athletic en San Mamés. Quién nos iba a decir que después de doce meses, la cosa iba a cambiar tanto. Lo que hace un año era felicidad y parabienes para todos, ahora son críticas y mal rollo por todas partes. Esa frase de que el fútbol es lo más importante de las cosas menos importantes, en el Athletic a veces no suele ser exactamente así. La intensidad con la que se vive el equipo rojiblanco hace que en función de los resultados el día a día de mucha gente sea mejor o peor. Cada uno es dueño de sus sensaciones y no creo que estemos nosotros aquí para enjuiciar si esto es correcto o no. Cada uno lo vive como quiere.

Vaya por delante que no entiendo esto de dirigir una corriente de opinión a la hora de plantear cómo debe ser el recibimiento para el partido ante el Celta. Si he escrito anteriormente que cada uno vive el Athletic como quiere, esto es exactamente igual. Un socio, un voto, un socio una reacción, la que él o ella quiera. Esto es exactamente igual que cuando desde el club se plantean en ocasiones algunas cosas. Las redes sociales, positivas en algunos momentos, negativas a más no poder en otros, nos han dejado esta temporada verdaderos esperpentos a nivel de comunicación desde Ibaigane. Es lícito pedir al aficionado apoyo y compromiso, está claro. Pero si desde el mismo canal obvias permanentemente la sensibilidad de la afición con contenido muy alejado de la realidad, tenemos un problema.

La Catedral dictará sentencia este domingo y no sé si será una muestra tan grande como para sacar conclusiones, lo que sí tengo claro es que el mensaje no solo debe llegar a los protagonistas de esto, cuerpo técnico y jugadores. La dirección deportiva y la directiva deben ser copartícipes de lo que allí suceda para tomar buena nota. Durante este curso el cruce de mensajes institucionales ha sido un poco confuso, pasando del agobio a la salidas del túnel con honores basándose solo en la posibilidad de clasificarse para Europa por demérito del resto de equipos, obviando por qué el equipo de Ernesto Valverde ha perdido 18 partidos en LaLiga hasta la fecha.

Sea como fuere, el técnico e Iñigo Lekue deben recibir el cariño de la grada mañana. Independientemente de lo que estamos viendo este curso, su trayectoria en el equipo rojiblanco es lo suficientemente importante como para despedirles de la mejor manera posible. Opinión personal. El míster, poco dado a homenajes, está viviendo la temporada más dura en el banquillo del Athletic. El lateral, por su parte, cuenta muy poco y sus minutos han sido escasos. Eskerrik asko a ambos, una gozada haber coincidido con vosotros.