Ha llegado el momento, este sábado es el día. Llevamos toda la temporada hablando de puntos de inflexión y de conseguir una racha favorable en partidos complejos y ante rivales de los considerados complicados. Después del Barça llega el Girona. El equipo de Míchel no está top esta campaña, pero sí que juega bien al fútbol y ha pasado por diferentes fases de resultados durante estos últimos meses. Un rival difícil en su campo que la temporada pasada nos ganó fallando el Athletic varios penaltis.
La liga es la única competición que queda y ya sí que no hay excusas. Un partido por semana y la sensación de que el equipo puede crecer en estos once partidos que le quedan. Recuperados algunos jugadores y a la espera de los que siguen en la camilla, Valverde trabaja pensando en un rival cada siete días y eso centra mucho el tiro. Los leones saben lo que es acabar bien los campeonatos y ese es el objetivo claro. La campaña pasada se lograron 21 puntos en esta recta final.
El partido en San Mamés ante los de Flick dejó un buen sabor de boca entre la mayoría de la afición. Pese a la derrota, ver al equipo enchufado y con fuerzas para aguantar al Barcelona colmó las aspiraciones de una parroquia que llegó al estadio con la sensación de que le iba a caer la del pulpo al equipo rojiblanco. El hecho de salir vivos aun perdiendo creo que alimentó esa sensación positiva tras lo visto. Hay quien cree que se perdió una gran oportunidad de ganar a los blaugranas, se les notó muy cansados y eso que tuvieron 24 horas más de descanso.
Uno de los alicientes de este partido que se viene, además de los tres puntos, es ver en directo a Hugo Rincón. El navarro, canterano del Athletic, está jugando mucho con el técnico madrileño y despierta ilusión por lo que está haciendo y también por lo que no están haciendo los que ocupan su puesto en el equipo de La Catedral. El lateral derecho, retirado De Marcos, es un auténtico dolor de cabeza para el míster.
Día importante en Montilivi. Una victoria re-armaría a un equipo huérfano de regularidad y necesitado de seguridad en su juego y rendimiento. El Girona, por sus características, no es un mal rival, arriesga y se puede robar en la presión. En ello está el Athletic, ahora solo hace falta que el plan salga como todos queremos.