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Erredakziotik

Olga Sáez

Jefa de contenidos de Lurraldea

Justicia financiera

A menudo, el análisis de la gestión pública se centra en el reproche, en la promesa incumplida o en el proyecto que duerme el sueño de los justos en un cajón administrativo. Por eso, cuando el compromiso político se traduce en hechos tangibles que mejoran el día a día de las personas, es de justicia congratularse. El Gobierno Vasco decidió hace un año encarar de frente la brecha financiera que castiga a nuestros municipios rurales, un “desierto bancario” que no solo aísla economías, sino que erosiona la dignidad y la autonomía de quienes eligen el entorno rural para vivir. Bajo el nombre de Berosi, y dentro de la Estrategia de Desarrollo Rural 2030, nació una iniciativa dotada con 1,15 millones de euros para revertir este abandono. El plan es quirúrgico y necesario: cubrir la instalación, mantenimiento y gestión de cajeros en localidades de entre 300 y 500 habitantes que tengan el terminal más cercano a más de ocho kilómetros. Es cierto que habitamos la era del Bizum y la transferencia digital, pero el dinero físico sigue siendo el ancla de muchos ciudadanos, especialmente de nuestros mayores. El billete en mano no es solo nostalgia; según los expertos, sigue siendo la mejor herramienta para el control de la economía doméstica. El próximo viernes, los habitantes de Artzentales serán los primeros en estrenar servicio. Es un hito que celebra la victoria de la proximidad sobre la frialdad del algoritmo. Que la palabra dada se convierta en servicio es la mejor noticia para la cohesión territorial.