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Erredakziotik

Asier Diez Mon

Dos colas, dos caras

Ayer, mientras unas personas hacían cola en los consulados de Bilbao para pedir el certificado de penales de cara a su regularización, otras hacían la cola virtual y ágil (casi etérea), ante el ordenador para darle el clic al borrador de la Renta lo antes posible. Entre ambas dimensiones, Cáritas y la Diócesis de Bilbao solicitó al Gobierno español que garantice un proceso accesible, lejos de la imagen de reparto de cupón de racionamiento que se está generando, por el lado del tiempo de espera y por el de la dignidad de los migrantes. Pocos días después de realizar el viaje más largo de la historia –406.800 kilómetros de la Tierra a la Luna– la realidad de cada día pone en su sitio a la humanidad. Hay también miles de kilómetros entre el número 1 de la lista Forbes y la familia que oye las bombas cada vez más cerca o la que vive en la más absoluta pobreza sin necesidad de que un sátrapa le monte una guerra a las puertas de casa. Las desigualdades se producen del mismo modo dentro de nuestras ciudades e incluso nuestros barrios. En este sentido, Cáritas advirtió ayer de que el 41% de los migrantes está en situación de exclusión social, una cifra cinco veces superior a la de la población local. En Euskadi hay algo más de 315.000 personas desplazados desde otros países en busca de oportunidades, el porcentaje de los que viven en el filo es muy elevado. Necesitan regularizar su situación para tener trabajo y acceder a cuestiones tan básicas como la Sanidad o la Educación. Y para muchos son la cara oculta de la sociedad.