Al final van a tener que reconocer lo que hice. Voy a acabar ganando” dicen que dijo el emérito tras desclasificarse algunos de los documentos relativos al 23F. Y a uno, que vivió la célebre jornada pegado a la radio en su etapa de bachillerato, le vienen a la memoria las horas de radio y el afán por el periódico para informarnos de lo que pasaba. Algo que se ha repetido estos días viendo y ‘oyendo’ a Tejero y cia. en riguroso blanco y negro. De aquellas jornadas recuerdo que teníamos miedo, siendo muy jóvenes, porque nos trasmitieron nuestros mayores que era para tenerlo. La asonada fallida dejó muy tocados a políticos y militares pero nos afectó a todos. Fueron tiempos duros y conviene aprender de ellos para evitar repeticiones. Y al hilo del argumento, convendría explicarle al emérito que nunca ganará. La selectiva selección de papeles desclasificados es tan etérea que cuesta no creer en la existencia de filtros. No nos cuentan toda la verdad por lo que el delito del gobierno Sánchez es capital. No vale solo salvar al Borbón. No. Hay que limpiar de dudas decenas de actuaciones oficiales que tienen una sombra de impunidad inasumible es estos tiempos. El emérito está ya amortizado y eso lo sabe la actual casa real. Lo que no tiene un pase es el empuje de Feijóo y su intento de favorecer su regreso sin ningún tipo de condicionante. ¿Ni siquiera pagar sus deudas? Quien le escribe los guiones al aún líder de la oposición ha perdido una magnífica ocasión para estar callado.