Síguenos en redes sociales:

Erredakziotik

Olga Sáez

Jefa de contenidos de Lurraldea

Turistas en casa

La Diputación ha aprobado el anteproyecto de una norma que se prevé aprobar en junio y que será obligatoria para todas las localidades vizcainas. Uno de los aspectos que más debate genera tiene que ver con una cuestión aparentemente menor, pero cargada de simbolismo: si uno pernocta en su propio municipio, ¿debe pagar el impuesto turístico? No es lo habitual, desde luego, pero resulta cuanto menos chocante pensar que, si me doy el capricho de pasar la noche en mi propia ciudad, pase automáticamente a ser considerado turista. ¿O quizá lo soy más de lo que creemos? La idea incomoda porque rompe con una frontera que dábamos por clara: la que separa al visitante del residente. Tal vez esa frontera nunca ha sido tan nítida. Dormir fuera de casa –aunque sea a pocos metros– implica consumir servicios, ocupar espacio... Lo mismo que hace quien viene de lejos. La diferencia no siempre está en el origen, sino en el uso. Puede que nos cueste asumirlo porque nos obliga a mirarnos en el espejo. A aceptar que el turismo no es solo cosa de otros, de extranjeros o de fines de semana largos. También nosotros participamos de ese modelo cuando cambiamos de rol, aunque sea por una noche. No se trata tanto de etiquetas como de corresponsabilidad. Así que, puestos a debatir, hagamos nuestra propia historia. Una en la que entendamos el turismo no solo como un fenómeno que se gestiona hacia fuera, sino también como una realidad que nos atraviesa. Al final, todos somos visitantes en algún momento. Incluso en casa.