Lo advirtió hace unas semanas una amiga que ha formado parte de un tribunal de corrección de la PAU. Más allá de la lógica preocupación del alumnado afectado y sus familias, lo que “más pena” le da es que la polémica por las notas de euskera va a servir de arma para cuestionar la enseñanza de la lengua vasca.
Antes de la revisión de los exámenes y la explicación oficial de los resultados, esta profesora ya nos adelantó la clave de la ortografía, que resta puntos a la velocidad con la que el sol de estos días derrite el hielo del refresco a mediodía en una terraza. Esa variable en la evaluación desmonta por ejemplo el argumento nivel usuario que apunta que una redacción no puede tener un cero. Y ojo que se trata de una chavalería que escribe más en el ciberuniverso sin ley ortográfica que en el papel y que lee cada vez menos libros.
Revisión de exámenes
Al parecer ya hay familias que van recurrir a la justicia y hay quien alega discriminación con el alumnado de Castro, que no tiene que pasar el trago de estudiar lengua y literatura vasca. Como anticipaba mi amiga, hay alumnos y profesores que están denunciando la persecución del modelo A o, lo que es lo mismo, privilegios para la enseñanza en euskera. Y es posible que haya partidos políticos que se suban al carro.
En medio del ruido quedará por resolver el gran problema, la brutal digitalización de los estudiantes, que cercena el modelo de PAU enfocado a las competencias y no solo al conocimiento. Ya hay profesores que utilizan la inteligencia artificial para saber si un trabajo de clase está realizado con inteligencia artificial. Para hacérselo mirar.