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Mesa de redacción

Sandra Atutxa

Coordinadora Multiplataforma

Un perro no es un peluche

Una persona que paseaba por las inmediaciones de Artxanda, cerca de la perrera municipal de Bilbao, halló sin vida a un perro en el interior de una minúscula jaula. Como si de una rata de cloaca se tratara, su verdugo lo dejó morir de hambre, sed y frío. La imagen, dantesca, difundida por la Asociación Apa Puppy Bilbao para hacer público el caso, refleja el sufrimiento del can que, por su posición -con una pata fuera de los barrotes-, había intentado escapar. A quienes amamos y respetamos a los animales, sucesos como este, que es otro claro caso de maltrato animal, nos remueven las entrañas por su crueldad. Solo espero que la Policía localice al responsable y que el juez le imponga el castigo que se merece, que posiblemente no será el ajustado frente a la atrocidad cometida. ¡El que hace algo así está lejos de ser una buena persona! Nadie nos obliga a adoptar animales, pero si se da el paso hay que hacerlo con todas las consecuencias. Un perro no es un peluche que se usa y olvida en una esquina. Es un ser vivo, que siente y tiene necesidades. Es para toda la vida. Tres de cada diez perros regalados en Navidad son abandonados por sus dueños. Tener un perro o cualquier otra mascota conlleva gastos y responsabilidad y antes de concederle el capricho a nadie es necesario meditar sobre si se podrá hacer frente a largo plazo a esos gastos y esa responsabiliad. La ley de bienestar animal establece multas de entre diez mil y cincuenta mil euros por el abandono. Que se aplique.