Mesa de Redacción

El alma de la propiedad

19.08.2020 | 00:15
El alma de la propiedad

La propiedad privada se crea pero no se destruye; en todo caso, se transforma. El Tribunal Constitucional de Alemania ha ratificado la condena a ocho horas de servicios comunitarios a dos jóvenes al considerar robo la apropiación de los alimentos caducados y en malas condiciones que un supermercado había depositado en un contenedor de residuos para su reciclaje. Así, uno de los más bajos estados de necesidad al que se puede ver abocada una persona, el hurgar en la basura para su sustento, tiene también su castigo en la moderna sociedad del desarrollo y del bienestar en la que vivimos. El argumento que utiliza el alto tribunal alemán es que "el legislador puede proteger penalmente la propiedad civil también en el caso de cosas sin valor comercial". Es decir, el propietario no va a sacar ningún beneficio económico de los residuos que genera, pero eso no quiere decir que algún espabilado pueda llegar y comerse, así, tan ricamente, su basura. Es mejor, al parecer, que esos alimentos sean reciclados en una planta de tratamiento de residuos que en el organismo de una persona. Así, la propiedad sigue el camino natural de una economía de mercado y continúa siendo privada, teniendo dueño, hasta el más allá de su existencia en este valle de la oferta y la demanda de lágrimas. El alma de esa propiedad sigue perteneciendo a su creador, sea dios o diablo, más allá de la muerte. No se le permite siquiera el paso por el purgatorio del estómago de un paria, porque luego, va éste, y la excreta.