El bombín roto

Unidad imposible

26.03.2020 | 00:25

QUÉ no hubiese dado la humanidad entera por tener a su alcance un buen trago de la vigorosa y reparadora pócima ideada por Panoramix –¡venga un sentido adiós para su legendario padre!–, ahora que vivimos tiempos débiles que tantas fuerzas requieren. No hubiesen podido hacerlo, bajo la amenaza de los laboratorios antidopaje, los y las deportistas que velaban armas para la celebración de unos Juegos Olímpicos cuyo futuro ha vivido en el letargo de hibernación durante demasiado tiempo. Mientras la raza atlética de la tierra transpiraba de lo lindo en su preparación, incierta en los últimos tiempos, los gestores de los Juegos Olímpicos no han sudado tinta china jamás en los despachos. Guardaron silencio con respecto a un porvenir de los Juegos que estaba cantado. Ahora han decidido que se para el mundo, su mundo. Se creen dioses.

"Unidos por la emoción". Ese era el lema de los Juegos Olímpicos de Tokio. Una unidad que se hacía imposible en estas circunstancias, cuando las distancias de seguridad oscilan entre el metro y medio y los dos. La Carta Olímpica es emotiva y tajante en su redacción. "El Olimpismo", dice, "es una filosofía de la vida, que exalta y combina en un conjunto armónico las cualidades del cuerpo, la voluntad y el espíritu". Esa combinación de fuerzas del cuerpo y el espíritu no conviene malgastarla ahora para avanzar un metro más rápido, para volar más alto, para gastar un átomo de energía de más. Toda reserva es necesaria para el combate contra el coronavirus, la única medalla posible.

Citius, altius, fortius, ¿se acuerdan...? Han sido los propios deportistas de hoy, llamados para la gloria de estos Juegos que ahora se retiran, bajo la presión popular, a los cuarteles de invierno, quienes han reclamado un latinajo más: Tardius. Hubiesen querido que al anuncio llegase antes. Para reorganizar su organismo, para reorganizar las becas que les sustentan, para reorganizar la dura vida que hoy nos toca vivir. El COI, que no vive estas fatigas, ha decidido ahora. Ellos sí que han ido tardius.