Formas y deformidades de la resilienciaEFE
La resiliencia se arriesga a perder la épica que la envuelve. Da la impresión de que no tiene tanto mérito. Ahí están los datos del paro, que se está comportando como si no hubiera una guerra o una crisis comercial, de hidrocarburos y hasta arancelaria -¿se acuerdan?-. Crecen el empleo y la afiliación a despecho de los miedos razonables.
Aquí, sabemos de eso por la construcción nacional vasca. Dictaduras, guerras, cafés para todos y azotes judiciales al margen, el autogobierno vasco ha crecido hasta disponer de una buena lista de funciones de Estado. Tanto es así que, en Aberri Eguna, hasta los apocalípticos de la “revolución o muerte” aspiran a gobernar primero ese estatus del que abominaban. La nación, luego si eso. Lo dijo sin ambages Arnaldo Otegi. Otra cosa es que sus cofrades leyeran correctamente la enmienda a la totalidad de su historia entre saeta y saeta. Ese mundo también se siente resiliente aunque la resistencia es la de la sociedad vasca frente a sus vaivenes, iluminaciones y rabietas.
Pero si alguien se ha ganado la vitola de inmutable ese es Pedro Sánchez.Pandemias, invasiones en el este, aranceles en el oeste, investigaciones judiciales diversas en su entorno y bombas en el Próximo Oriente se han convertido en sus activos. Si la vida te da limones, haz limonada. Ahora dice el nuevo vicepresidente, Carlos Cuerpo, que mejor no tener presupuestos hasta contar con el impacto de lo de Irán, obviando que los de 2026 van para cuatro meses de retraso y serían los primeros de la legislatura que acaba el año que viene.
La gota que colma
Defenderse, sólo desde dentro
Servicio militar en Alemania. La ha liado el gobierno de Friedrich Merz con la nueva ley sobre servicio militar. Empezó ofreciéndolo como un mecanismo para facilitar el voluntariado, que siempre ha sido un modo útil de colocarse -en un empleo, se entiende-; luego se matizó que la norma daría derecho al Estado a reclutar si no le salían voluntarios suficientes. Y, ahora, en la letra pequeña han descubierto que el Gobierno podrá autorizar o denegar las salidas del país, con perspectiva de más de tres meses de estancia en el extranjero, de los varones entre 17 y 45 años. Desde fuera, se defiende el país peor.
Pero en el PP no le van a la zaga. Nuevo juicio por corrupción o por querer taparla y siguen recetando orejeras para hacer mirar al votante en una sola dirección. Esos señores corruptos, espías u obstructores de la justicia de los que usted les habla y que compartían estructuras de gobierno y de partido -condenado, por cierto- emergen en plena campaña de Feijóo para salvar la patria y a sí mismo. Si eso no es resiliencia...