Sirvan estas pocas líneas para despedir a Irune, cuya corta vida ha estado atravesada por la terrible enfermedad del síndrome de Sanfilippo, que se la ha llevado el pasado jueves a los 15 años. Y también un sentido homenaje a su madre, Alba, que ha acompañado a su hija durante toda su trayectoria y ha luchado con y por ella hasta el final. Visto desde fuera, puede parecer difícil de entender que Alba diga que “Irune ha sido lo mejor que nos ha pasado”, con tantos momentos duros como han tenido que vivir, pero, como subraya, “necesitaba descansar”. Descansa en paz, Irune.