Este nuevo (ya conocido en Sudamérica y Asia) virus detectado en un crucero de élite, está sacando a la luz la vergonzosa actitud de nuestros políticos ante sus hipotéticas consecuencias. Parecen ratas de salón, que no de campo, lanzándose a por su queso. Y preocupante también el tratamiento periodístico dado por azules o rojos, según el dueño del medio que les paga, para arremeter contra esas ratas. 

Y la comunidad científica, la rigurosa, otra vez ninguneada, a excepción de unos cuantos tertulianos, ya conocidos por su ineptitud, que vuelven a la palestra a contarnos obviedades. Todos ellos, excepto los que de verdad saben de esto, a sacar rédito político y mediático del problema. Pues salgo del metro y me vuelvo al barco, que es donde más seguro estaré. ¡Cuidemos a nuestros médicos y científicos, que son los que saben!