Brindis por la muerte
La escena, se define por sí misma. El parlamento de un país, Israel (supuestamente democrático), aprueba una ley que permite, con todas las de la ley (valga la redundancia), matar por ahorcamiento, con o sin ninguna garantía, a presos (palestinos) solo palestinos, presuntamente terroristas. Entre vítores y champán, los diputados y algún que otro ministro, “celebraron” y “brindaron” por la muerte, dando así un paso más si cabe, para la denigración de los derechos del pueblo palestino. De poco o nada valdrán, una vez más, las condenas, de esa “comunidad internacional” o de organizaciones civiles, defensoras de los derechos humanos, ante un Estado “envalentonado” que vulnera con toda impunidad leyes y derechos internacionales. Recordaremos una vez más, la aniquilación de Gaza, la anexión de “facto” de Cisjordania (de nuevo desaparecida, la comunidad internacional)...
Invadir países, de “paseo” militar, y lo que seguramente, nos queda por ver. Les decía en un principio, que la escena, se define por sí misma, no puedo dejar de añadir, infame y vergonzosa que, degrada si cabe un poco más, a seres que dicen ser humanos y hablan, en nombre de “Dios”.