Se nos ha ido nuestro Carnaval, y de mayores y de chavales cómo nos solíamos reír. Para unos era su meta, ponerse solo careta, y a otros les hacía feliz ponerse una buena nariz. Algunos invocan al dios momo, y se dicen ¿de qué me visto y cómo, si estoy más tieso que un tiesto, y no tengo más que lo puesto? Ponte una buena coleta, y para que no puedan dudar si eres Julio o Julieta ¡enséñales bien la tarjeta! En este mundo de desdicha, añoramos el Carnaval, al haber tanto egoísta y sobre todo tanto animal. Cuando se entierra la sardina, de pena muchos lloran, y podemos recordarles que el próximo año la volveremos a pescar.
- Multimedia
- Servicios
- Participación