Como vecino de adopción en San Ignacio desde hace más de 25 años, he de reconocer que el barrio ha superado todas mis expectativas, hasta el punto de considerarlo, a día de hoy, como uno de los barrios más privilegiados del Botxo. A todas luces se trata de un barrio tranquilizador desde que te asomas al alto de Sarriko; con sus amplias avenidas, su escaso tráfico, sus calles con esa amigable relación entre el ancho del vial y el alto de los edificios, sus evocadoras vistas del monte y de la ría.

A eso hay que añadir su arraigado vecindario y sus múltiples servicios, todo lo cual nos impide envidiar a ningún otro barrio de nuestro bien amado Bilbao.

Transporte al centro

Pero todo es mejorable, y no se debe caer en la complacencia. Concretamente en el ámbito de las comunicaciones con el centro de Bilbao a través de Bilbobus, observamos desde hace tiempo una anomalía que entendemos debe ser corregida: ¡el convoy de San Ignacio! Lo más frecuente es visualizar a 3 de los 4 autobuses que nos conectan con el centro de Bilbao (10, 13, 18 y 71) formando un cerrado convoy durante los 2 primeros kilómetros del trayecto (hasta el puente de Deusto), llegando al punto de que en cada parada se adelantan entre ellos. Este hecho, que ya de por sí genera la sensación de estampida en la tranquilizada avenida, afecta de forma severa a la frecuencia del trayecto más importante para los vecinos de San Ignacio: el traslado al centro de Bilbao.

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Dado que la regulación de la salida de los Bilbobus está en la misma plaza de Levante, no debería haber ningún obstáculo para que dichos autobuses partieran con una cadencia de 5 minutos, en vez de salir 3 autobuses a la vez. De esta forma se conseguiría que el transporte público fuese más competitivo, con frecuencias de salida del Bilbobus hacia el centro de Bilbao de 5 minutos, en vez de las frecuencias de 15 actuales, empleando los mismos recursos.