MI anterior artículo comenzaba con “Llego de unas redundantes vacaciones”, y al editor de artículos le debió parecer extraña la expresión pensando que, o me había equivocado o el corrector del ordenador me había jugado una broma, y decidió cambiar la expresión por “llego de unas prolongadas vacaciones”. Pues no, las vacaciones no fueron tan prolongadas, o al menos eso me pareció, y la expresión “redundante” era la correcta en tanto su significado según la RAE es el de repetitivo o reiterativo, y para un jubilado como yo, que vive inmerso en el ocio y tiene las actividades que él solo quiere tener, pasar unas vacaciones es seguir con las ocupaciones que le apetecen, solo que en otro lugar. Es decir, es una redundancia que un jubilado diga que se va de vacaciones.

Y tras decidir, como jubilado profesionalmente dedicado a mi labor de jubilado, aparcar mi labor de escribir artículos durante julio y agosto, lo que agradezco a la buena disposición de los responsables del periódico, me he parado a pensar qué puedo esperar de la revueltísima española política a la vuelta de mis nuevas, y espero que se entienda, redundantes vacaciones.

Tras pensar no mucho, poco arriesgo si apuesto a que en septiembre, cuando tenga que volver a pensar en ideas para artículos, Peinado seguirá tocando las pelotas aunque esté a poco de jubilarse, los socialistas continuarán hablando de lawfare y de lo poco que han castigado a D. Aldama y callarán lo mucho que han penado a D. Ábalos, los populares seguirán sin atreverse a presentar una moción de censura exigiendo a los demás que se mojen siempre que lo sea en las aguas de la derecha, y los demás, bueno, los demás esperando unos presupuestos que no se aprobarán y que llevarán a la convocatoria electoral. O sea un septiembre redundante.