Lawrence de España
El dinero no huele; la corrupción, sí
Lawrence de España
Esas joyas, de las que el expresidente Zapatero no termina de aclarar su origen ni su valor, podrían provenir de Arabia según algunos análisis de las mismas. Hemos de suponer que fueron regalos de buena fe, realizados a nuestro particular Lawrence de España, por sus actos desinteresados en mediación de no sabemos qué, a favor de no sabemos muy bien quién. Tal debía ser el desinterés de sus acciones y tan inocente su recompensa, que las joyas estaban a buen recaudo en una caja fuerte que se resistieron a abrir hasta el último momento, cuando la Policía amenazó con el uso de explosivos.
El dinero no huele; la corrupción, sí
“Pecunia non olet” pronunció Vespasiano ante los impuestos por el orín en las calles de Roma. Esta frase, que trata de justificar los ingresos sin importar su origen, admite muchas observaciones. En el caso de las cloacas del Estado, hace ya mucho tiempo que el rastro del dinero en forma de mordidas, “contratos” y comisiones emana un hedor insoportable. Tanto como para dar la puntilla a Tubos Reunidos que, en un momento de necesidad, cuando el Estado debía valorar objetivamente ayudar, sufrió el chantaje y saqueo de los fontaneros del PSOE. Y es que el dinero no huele; la corrupción, sí.
Un lujo
“En España comer se ha convertido en un trámite que debe ser rápido y fácil”, empieza la crónica de Xataka. Y eso está haciendo de oro a los súper que venden platos preparados. Las ventas se han disparado un 55% desde 2020, según un estudio de Worldpanel by Numerator. Es económico, es rápido y es flexible. Es el negocio no ya del futuro, sino del presente, porque los consumidores hemos cambiado. Compramos distinto que nuestros padres. Nuestras prioridades han cambiado. Ahora, cocinar y comértelo tranquilamente (no te digo si encima es en tu casa y no en el trabajo) es un lujo.
Luces y sombras
El Papa León XIV ya ha finalizado su viaje apostólico al Estado, esa tourné casi de estrella del rock por Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife. Como friki de la Historia del Arte, sé reconocer que el espectáculo de luces y drones en la Sagrada Familia fue bellísimo, con el recogimiento y la sensibilidad necesarios, y una belleza que se agradece en estos tiempos de Bad Bunnys. No voy a compararlo con el evento de Madrid porque, efectivamente, no hay comparación. Pero esas luces no sirven (ni deben hacerlo) para tapar las sombras de la Iglesia, que debemos seguir señalando y exigiendo que se purguen.
La piedra de las diferencias
En tiempos de rearme europeo ante un mundo cada vez más hostil, la UE vuelve a tropezar en la piedra de sus diferencias. El proyecto del nuevo caza de 6ª generación a desarrollar entre Francia, Alemania y España naufraga ante las “diferencias insalvables” de sus miembros. ¿Tan difícil de entender es que solo unidos hallaremos el camino? Y a quien crea que esto solo va de belicistas preparándose para la guerra: este proyecto suponía miles de puestos de trabajo de altísima cualificación, bien remunerados, que iban a contribuir a pagar impuestos con los que sostener nuestro Estado del Bienestar.