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Pantalla plana

Carlos Marcos

‘Malcolm’ y ‘Scrubs’

‘Malcolm’ y ‘Scrubs’Disney+

Menudo regalazo el que nos ha hecho Disney + (aunque haya que pagar para verlo). Alguien en la plataforma del ratón se ha puesto nostálgico y nos ha traído de vuelta, a la vez, dos de las sitcoms más divertidas y exitosas de comienzos de los 2000: Malcolm (que aquí vimos en Antena 3) y Scrubs (emitida por Cuatro).

La vuelta, aunque se agradece, les ha quedado pelín desigual, eso sí. Empezamos con Malcolm. Con la excusa de un reencuentro familiar para celebrar el 40 aniversario de la boda de los padres de Malcolm, se han grabado cuatro capítulos que traen al presente el buen hacer del pasado, con los mismos actores y personajes (protagonistas y secundarios) de esta alocada e irreverente comedia firmando un festín para nostálgicos de lo más digno que se ha visto en el siempre difícil proceso de resucitar una serie. 

Todo funciona a la perfección, aunque con un sonado bache en el tercer capítulo en el que algún guionista se puso más intenso de la cuenta y parece más un homenaje a las divagaciones de la segunda tanda de Twin Peaks para llamar la atención de los críticos sesudos o presumir de una innecesaria evolución. La cosa queda como un fallido experimento que corta el tono de la serie, en la que descubrimos a un Malcolm adulto que ha guardado algunos secretos a su familia, cuyos padres, Lois y Hal, son los verdaderos protagonistas de este regreso. 

'Malcolm'.

Afortunadamente, en el cuarto y último capítulo la cosa se encarrila otra vez y la esperada celebración del aniversario de boda, da a los espectadores todo lo que prometía (con algún guiño al pasado) y deja con ganas de más, porque las tramas y los personajes están tan bien evolucionados que da para mucho más. Si acaso, Francis, el hijo mayor, parece un mero secundario sin trama propia. 

La serie original (que, por cierto, ha envejecido muy bien) está disponible al completo en la plataforma.

Y llegamos a Scrubs, esa comedia hospitalaria en la que los médicos aprendices tenían que lidiar con los abusones veteranos, siempre políticamente incorrectos, también aquí. 

Son nueve capítulos y lamentablemente ya desde el primero el cambio de tornas no funciona: los novatos son ahora los veteranos y sus roles pasan a ser tan distintos que la gracia se pierde sin que quede claro si la diversión de antaño ha de recaer en ellos o en los torpes novatos. Además, los disparates, que eran marca de la casa, se han sustituido por la nada y el argumento chapotea en una extraña mezcla entre comedia y drama, que parece un intento de mezclar agua y aceite. Al menos, para quitar el mal sabor del fallido retorno, también está disponible la serie original.