Xiaomi ha sorprendido al mundo del motor y a la industria del entretenimiento con un prototipo eléctrico que no está pensado para circular por la calle, sino para hacerlo en un videojuego. El Vision Gran Turismo, presentado en marzo durante la última edición del Mobile World Congress de Barcelona, es un hypercar 100% eléctrico de 1.900 CV que sólo podrá ‘conducirse’ en Gran Turismo 7, si bien la marca ha construido una unidad a escala real para mostrarla en ferias y eventos. Una combinación de diseño y tecnología que deja claro que Xiaomi ya no solo quiere dar de qué hablar por sus móviles.

El Vision Gran Turismo es, ante todo, un ejemplo más del poderío de la industria china del automóvil. En este caso, el proyecto nació un año antes de su debut, en Londres, durante la GT World Series. Allí, Kazunori Yamauchi (creador de Gran Turismo) invitó personalmente a Xiaomi a unirse al programa Vision Gran Turismo, un selecto club en el que han participado 35 marcas antes que ellos (como, por ejemplo: Mercedes, Jaguar, Bugatti, Lamborghini…). Para cualquier diseñador, recibir esa invitación es como que te pidan construir un coche sin reglas: sin normativas, sin límites de producción y sin compromisos comerciales. 

Como hemos comentado, el coche se pudo ver en el MWC 2026, un escenario que en principio no parece el más lógico para un superdeportivo eléctrico. Sin embargo, Xiaomi lleva años ampliando su presencia en sectores como el hogar inteligente, la movilidad personal y, más recientemente, el automóvil. Su berlina eléctrica SU7 (que llegará a Euskadi en 2027)  ya ha generado todo tipo de titulares, pero el Vision Gran Turismo va un paso más allá: no es un coche de producción, sino un prototipo conceptual diseñado para mostrar de lo que la marca es capaz cuando no existen límites normativos ni comerciales.

Las cifras hablan por sí solas. El Vision GT desarrolla 1.900 CV y alcanza una velocidad máxima de 350 km/h, situándose en la misma liga que los hypercars más extremos del mercado real. Aunque no existe un motor físico detrás (al menos no uno funcional), Xiaomi ha trabajado con ingenieros y diseñadores para que el modelo tenga una base técnica coherente. La aerodinámica es uno de los pilares del proyecto: el coche declara un coeficiente Cx de 0,29, una cifra que en realidad es muy baja para un vehículo de aspecto tan llamativo.

Y es que el diseño es radical, casi de ciencia ficción. Creada por los equipos de diseño de Xiaomi en Munich, Pekín y Shanghai, la carrocería no está repleta de alerones gigantes o apéndices exagerados, sino que recurre a superficies activas que se despliegan o retraen según la velocidad, algo que en el videojuego se traduce en un comportamiento más estable en curvas rápidas, junto con una mayor velocidad punta en las rectas. La cabina tiene forma de lágrima, los conductos de aire recorren el coche como si fueran túneles invisibles y la zaga integra el denominado Control de Estela Activa. Se trata de una ingeniosa solución que recurre a una serie de microperforaciones capaces de expulsar aire con el fin de gestionar las turbulencias que se generan en la parte posterior, sin necesidad de recurrir a piezas móviles. La marca lo define como “una mano invisible” que permite dirigir el viento de una forma óptima.

El nuevo coche de Xiaomi tiene un diseño de ciencia ficción.

Otro de los detalles más llamativos desde el punto de vista del diseño son las llantas denominadas Accretion. Desde fuera parecen ‘flotantes’, porque su cubierta no gira con la rueda. Para lograr ese efecto tan ‘hipotónico’, Xiaomi ha creado un sistema magnético que mantiene la tapa inmóvil, reduciendo al mismo tiempo la resistencia aerodinámica. A través de esa cubierta semitransparente se ven unas aletas internas que canalizan aire para refrigerar los frenos. Aunque todas estas ideas son muy ingeniosas, no llegarán a ningún modelo de producción por un simple tema de costes.

En cuanto al interior, aún siendo llamativo podría pasar por el de algún súper-deportivo de producción (como el Mercedes AMG-One). Este habitáculo ha sido denominado por la marca como ‘sofa racer’, con materiales que parecen más inspirados en la ropa deportiva que en la fibra de carbono a la que suelen recurrir los coches ‘reales’ de altas prestaciones. Es como si Xiaomi hubiese querido hacer un interior para competir… pero, al mismo tiempo, para relajarse. En el epicentro del habitáculo se encuentra el llamado Xiaomi Pulse, un asistente inteligente a base de Inteligencia Artificial que ‘envuelve’ al conductor con distintos efectos de luz, sonido y vibraciones, teniendo en cuenta su estado y el del vehículo (para lo cual, recoge información de sus múltiples sensores). 

Por otro lado está la interfaz HyperVision, que adapta la información según el modo de conducción: telemetría mínima cuando se rueda en circuito (para minimizar las distracciones) o navegación inmersiva al circular por carretera. Resulta curioso que esta solución empleada, con una franja horizontal que recorre toda la base del parabrisas, tiene un diseño que es prácticamente idéntico al mostrado por el BMW iX3, un SUV 100% eléctrico que acaba de llegar al mercado.

Siendo Xiaomi una firma con presencia en otros sectores, es normal que este coche forme parte de un ecosistema más amplio, donde el vehículo se conecta con el hogar inteligente o también con el propio usuario y sus dispositivos personales.

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El Vision Gran Turismo estará disponible en Gran Turismo 7, donde los jugadores podrán conducirlo en circuitos reales y ficticios. No es la primera vez que un coche eléctrico aparece en la saga: modelos como el Jaguar Vision Gran Turismo, el Porsche Vision GT o el Audi e-tron Vision Gran Turismo ya han formado parte del juego. Sin embargo, el de Xiaomi destaca por su potencia y por el hecho de que procede de una marca que no pertenece al sector del automóvil tradicional. En cierto modo, es un reflejo de cómo la movilidad eléctrica está atrayendo a nuevos actores que antes no tenían presencia en la industria.