La mítica firma Kalashnikov presenta una moto eléctrica... ¡con sidecar!
Es muy probable que te suene el nombre de la firma rusa Kalashnikov; pues bien, en la actualidad también es conocida por fabricar distintos tipos de vehículos. Uno de los más llamativos es esta moto eléctrica con algo más habitual en los vehículos de antaño.
Aunque para la mayoría del mundo ‘Kalashnikov’ sigue siendo sinónimo del célebre fusil AK‑47, lo cierto es que la compañía lleva años intentando diversificar su actividad. Hoy forma parte de un conglomerado industrial mucho más amplio, el Kalashnikov Concern, que engloba desde productos de defensa (sí, en su web siguen apareciendo los distintos modelos de AK) hasta proyectos de movilidad, drones, embarcaciones o vehículos especiales. Esa transición no ha sido de la noche a la mañana: desde hace más de una década la empresa ha ido mostrando prototipos y conceptos que buscaban demostrar que podían ir más allá del armamento ligero.
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Uno de los ejemplos más recordados fue el CV‑1, un coche eléctrico presentado en 2018 que generó bastante controversia. Su diseño, inspirado en un turismo soviético de los años 70, dividió opiniones: para algunos era un homenaje ‘curioso’ al pasado; para otros, una extravagancia difícil de justificar. Aquel experimento no llegó a producción, pero sí dejó claro que Kalashnikov quería hacerse un hueco en el mundo de la movilidad eléctrica. Porque sí: aunque el modelo tenía un diseño que parecía haberse quedado anclado en el tiempo, la parte mecánica era plenamente actual, con su motor ‘cero emisiones’ de 295 CV y una gran batería de 90 kWh para alcanzar 350 km de autonomía o acelerar de 0 a 100 km/h en seis segundos.
También han ‘coqueteado’ con las motos de campo (como las que se mencionan en algunos medios especializados rusos) y con motos de carretera realmente peculiares como la IZH Kortezh, una mastodóntica montura de gasolina, blindada (lo que no sabemos es cómo ‘se blindaba’ al piloto) y con más de 500 kilos de peso, que parecía salida de una película militar de ciencia-ficción. Con una potencia de 150 CV y el motor del tamaño de un coche, podía acelerar de 0 a 100 km/h en apenas 3,5 segundos.
En ese contexto de explorar nuevos horizontes ha surgido recientemente la IZH Enduro: una moto eléctrica para campo, que ya es algo raro de por sí… pero a la que, además, se le puede equipar un sidecar. Pero no un sidecar clásico para llevar pasajero, sino una plataforma lateral que recuerda más a un pequeño remolque rígido unido al chasis. La idea, según la compañía, es ofrecer un vehículo versátil capaz de adaptarse a múltiples usos: desde labores policiales hasta rescates, pasando por actividades recreativas o rutas de aventura.
La IZH Enduro es un modelo peculiar desde el primer vistazo. Su estética mezcla líneas no especialmente refinadas con detalles modernos propios de una moto eléctrica (como el hecho de no tener escape, que suele ser uno de los elementos más visibles y característicos, también por el ruido, en una moto de enduro… de gasolina).
El propulsor que lleva este conjunto es un motor síncrono de imanes permanentes (una tecnología habitual en vehículos eléctricos por su eficiencia y capacidad de respuesta) alimentado por una batería de iones de litio. Kalashnikov no ha revelado la capacidad exacta de esa batería, pero sí asegura que la autonomía puede rondar los 100 kilómetros, dependiendo del terreno y del uso. No es una cifra espectacular, pero sí suficiente para el tipo de misiones para las que, dicen, ha sido concebido el producto.
La velocidad máxima anunciada son unos optimistas 120 km/h, lo que la situaría en un rango razonable para una moto de carácter utilitario. Con el sidecar instalado, el conjunto alcanza los 220 kilos, una cifra elevada pero comprensible si se tiene en cuenta que el vehículo está pensado para ser robusto y poder soportar carga adicional o equipamiento específico. De hecho, el sidecar no es un simple accesorio decorativo: su diseño plano permite transportar herramientas, cajas, mochilas tácticas o incluso pequeños equipos de rescate. A todo ello se suma que la moto puede remolcar un pequeño tráiler en la parte posterior, lo que amplía aún más sus posibilidades.
Uno de los detalles más curiosos es que Kalashnikov ha optado por mantener una caja de cambios… ¡manual de cuatro velocidades!, algo poco habitual en motos eléctricas. La mayoría de fabricantes prescinden de las marchas, porque los motores eléctricos entregan el par de forma inmediata y no necesitan de ese escalonamiento. Sin embargo, en este caso la marca asegura que la transmisión manual permite un mayor control en situaciones exigentes, como ascensos pronunciados o conducción fuera de pista. Una decisión que tal vez guste a quienes buscan una experiencia de conducción más ‘clásica’.
La IZH Enduro permitirá distintas configuraciones; de hecho, Kalashnikov ofrece varias opciones de potencia: dos versiones con motores en el buje (es decir, en el centro de la propia rueda) de 3 kW o 5 kW (pensadas para usos urbanos) y una alternativa con un motor central de 4 kW que busca el difícil equilibrio entre rendimiento y eficiencia. Incluso existe una variante con motor de gasolina de 450 cc para quienes prefieran un enfoque más convencional. Esta variedad sugiere que la compañía está tanteando diferentes nichos antes de decidir si apuesta por una producción más amplia.
El proyecto, eso sí, todavía muestra visos de encontrarse en fase de pruebas. De hecho no hay información sobre precios, fechas de lanzamiento o mercados en los que podría comercializarse. Tampoco está claro si la moto llegará a venderse al público general o si quedará reservada para organismos estatales, fuerzas de seguridad, ejércitos o empresas que necesiten vehículos especializados. Lo que sí está claro es que Kalashnikov quiere demostrar que puede competir en un terreno donde, hasta hace poco, nadie habría imaginado verla.
La aparición de la IZH Enduro con sidecar no solo es una curiosidad tecnológica, sino también un síntoma de cómo la electrificación está logrando que lleguen actores, cuanto menos, sorprendentes al mundo de la automoción.