Nuestras mascotas también sufren de estrés posvacacional y ansiedad
Los cambios en sus rutinas, aunque sea por un breve periodo de tiempo, pueden hacer que perros y gatos no sepan cómo actuar al volver a la normalidad
Las salidas para alejarse de la rutina y descansar unos días en un escenario distinto al habitual es el deseo de muchas personas, especialmente en fechas señaladas como la Navidad, la recién terminada Semana Santa o las que ya sentimos próximas de verano. En ocasiones, son muchas las personas que después de aprovechar al máximo este descanso, esta desconexión, les cuesta volver al ritmo habitual. Es el síndrome posvacacional. Y aunque muchas veces no nos demos cuenta, esto también ocurre con nuestras mascotas.
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Dado que gatos y perros no tienen, aparentemente, ninguna necesidad de vacaciones, lo que realmente les afecta a ellos es la ruptura de sus rutinas, salir de su entorno habitual o los cambios que perciban. La llegada a nuevos entornos, la ausencia prolongada de sus dueños y el regreso a la rutina pueden generar cierto nivel de estrés en perros y gatos, aunque muchas veces pase desapercibido.
En España, se calcula que en uno de cada tres hogares se convive con una mascota y, a la hora de las vacaciones, se cuenta cada vez con ellos a la hora de planear una salida. Se realizan más de 7,5 millones de búsquedas anuales de alojamientos pet friendlypara poder llevarlos con nosotros, cosa que a veces será posible y en otras no.
Mientras para nosotros estos viajes son relajantes y divertidos, para las mascotas pueden implicar incertidumbre. Y en dos direcciones, si se van de viaje, algo más común en perros, que, además de al estrés del propio traslado, deben enfrentarse a un espacio nuevo y desconocido al que necesitan adaptarse y quizá no les dé tiempo cuando ya tiene que volver; o si se quedan, mayoritariamente gatos, cuya incertidumbre se encuentra en la vuelta de sus compañeros de vivienda, en más horas de soledad o en aceptar a un extraño que viene a dar comida y limpiar el arenero, generalmente a horas que no son las habituales. Existe una tercera opción, los albergues para mascotas, que tienen sus propios desafíos.
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A la vuelta
El regreso a la rutina tras viajes o escapadas puede generar estrés en mascotas, de hecho puede ser el desencadenante para que se manifiesten síntomas de ansiedad que hasta ahora había contenido. Regreso a su casa, a su lugar seguro, puede permitirle soltar sus nervios. "El regreso a casa después de un viaje puede ser un momento delicado para las mascotas. Brindarles rutinas predecibles y herramientas que fomenten la calma contribuye a un entorno seguro y fortalece la relación entre dueño y animal”, afirma Marta Escorsa Baqués,veterinaria de los laboratorios Virbac. Estas señales no son siempre fácilmente perceptibles
Los perros y gatos pueden mostrarlo de formas muy sutiles: físicamente, a través de temblores, jadeos, lamido excesivo o posturas tensas que denotan incomodidad; conductualmente, con conductas destructivas, vocalización continua, aislamiento o rechazo a interactuar; y emocionalmente, con irritabilidad, ansiedad al separarse de sus dueños o dificultad para relajarse.
Reconocer estas señales a tiempo permite adoptar medidas que faciliten su readaptación al hogar y minimicen el impacto de los cambios recientes.
Consejos para volver a la normalidad
Recuperar el equilibrio tras las vacaciones no tiene por qué ser complicado. Con pequeños gestos, es posible ayudar a perros y gatos a sentirse de nuevo seguros. Estos serían algunos consejos:
- Volver a la rutina, poco a poco. Retomar los horarios de comida, paseo y descanso de forma progresiva les devuelve la sensación de control. Y se puede empezar antes de volver en la medida de lo posible
- Crear un refugio de calma. Normalmente ya cuentan con su rincón en casa, por lo que permitirle que lo disfruten a voluntad sin molestarlos les permite desconectar cuando lo necesiten.
- Estimular su mente. Juegos de olfato o actividades que requieran concentración ayudan a liberar tensión y les ayudan a centrarse. Si lo hacen en sus espacios habituales, antes recuperarán su tranquilidad.
- Productos calmantes. El uso de feromonas químicas ayuda a recrear señales naturales de calma y seguridad, favoreciendo un entorno más relajado y facilitando la adaptación en momentos de cambio. Se pueden llevar al viaje para suavizar el cambio.
- Reforzar el vínculo. Dedicar tiempo de calidad tras la ausencia ayuda a reducir la ansiedad y recuperar la confianza.
Cada vez más familias optan por incluir a sus animales en sus planes de ocio, lo que ha impulsado el auge de los viajes pet friendly. Sin embargo, más allá de la logística, es fundamental tener en cuenta su bienestar emocional. Anticiparse a los cambios, mantener cierta estabilidad y ofrecerles recursos que favorezcan la calma marcará la diferencia entre una experiencia estresante y una realmente compartida.