El Emérito se queda en Abu Dhabi, qué pena

Frustración cortesana ante el tercer fracaso de la Operación retorno de Juan Carlos I

03.03.2021 | 07:35
Juan Carlos I con el príncipe heredero de Abu Dhabi

¡Menuda faena! Parecía que estaba todo hecho para liberar al Wally del Golfo de su cárcel petrodorada, pero la operación se ha ido por la borda de nuevo. "La vuelta del Rey emérito se frena por tercera vez", lamenta en primera de La Razón. En un sumario de tapadillo se cuenta lo que bien podria haber sido el titular principal: "Las Infantas se vacunaron contra la covid en el viaje a Emiratos para ver a su padre". Naranarananiara.

Esperaba uno un editorial doliente al respecto, pero no lo hay. A cambio, un compungido Sabino Méndez —sí, el rockero— reflexiona sobre la conveniencia de repatriar a Juan Carlos de Borbón. No lo ve claro: "Si el Rey emérito vuelve a instalarse entre nosotros es indudable que su cotidianidad será puesta en cerco por las figuras más groseras y demagógicas que pueblan nuestros medios de comunicación. Se convertirá en el perro de paja al que todo el mundo da patadas para mostrarse gallito y rebelde de opereta".

Desde El Español, Guillermo Gortázar deja en menudencia el anterior entrecomillado. Ya el título de la pieza promete: "Juan Carlos I, rey hasta la muerte". Son media docena de párrafos a cada cual más cortesano, que tienen este remate: "Junto a la envidia (uno de los pecados capitales de los españoles, según Fernando Díaz Plaja), los españoles compensamos ese pecado con la generosidad de la redención. No sería justo que hubiera que esperar décadas para demostrar esa generosidad a S. M. don Juan Carlos. Por ello sugiero recibir al rey, cuando regrese de su estancia en el extranjero, con un: 'Señor, sea bienvenido'".

Celebraciones aznarescas


El otro agasajado del día vuelve a ser José María Aznar. La excusa, que hoy es la fecha exacta de su victoria electoral de 1996 frente a Felipe González. Pedro Jota nos regala en El español una entrevista de hora y media —dejo su visionado para otro rat; masoquismos, los justos— y un editorial de tamaño sábana lleno de lisonjas como la que sigue: "Aznar logró una victoria que transformó España. No sólo bajó el paro hasta el 13,6%, sino que fue capaz de mantener el crecimiento económico, sanear la seguridad social y situar a nuestro país como un actor internacional de peso". Sí, cómo olvidar las botas encima de la mesa y el acento texano.

De halago excesivo en halago excesivo y tiro porque me toca, en ABC, Luis Ventoso atribuye al de Valladolid algo que no hizo: "Acabó con ETA, merced a su visión de cercenar su enredadera monetaria y política". Pues no, ETA sobrevivió al ínclito unos cuantos años.

Y antes de cerrar el tarro de natillas aznarescas, una genuflexión de Javier González Ferrari desde Vózpuli. "El 3 de marzo de 1996 se abrió un tiempo de esperanza hasta el 11 de marzo del 2004 cuando la mentiras de unos y las manipulaciones de otros dieron paso a Zapatero, el que sembró la cizaña de las dos Españas que nos han traído hasta este callejón sin salida", se viene arriba el veterano opinador.

Barçagate y disturbios, todo uno


Las algaradas de Barcelona siguen siendo fuente de inspiración. Y ustedes juzgarán si también de un pelín de exageración. Esto escribe Antonio Burgos en ABC: "Porque esta 'carrerborroka' de cada noche en Barcelona me suena a ensayo general de la que van a formar estas mismas hordas y turbas, ya entrenadas, cuando fracase la investidura de Tequí Illá y empiece el baile de la independencia proclamada por los partidos que gobiernen la Generalidad y vuelvan a declarar la República Catalana". ¿Para tanto será?

No muy lejos de esa teoría, José María Carrascal señala no se sabe si a los culpables o a los cómplices".: "Y lo más triste es que los catalanes, tenidos por los más cabales, sensatos, y prudentes de los españoles, no se dan cuenta de ello. Mejor dicho, se dan cuenta, pero esa especie de embriaguez, locura, arrebato que es el nacionalismo es más fuerte que todas las pérdidas que ocasiona".

La guinda a todo esto solo la puede poner el exministro de la triste figura, Jorge Fernández Díaz, que ve una extraña relación entre los disturbios y la detención del ex presidente del Barça. Lean, lean: "Exige una explicación esta operación de la Policía autonómica a cuatro días de las elecciones del Barça, en pleno escenario de negociaciones por el próximo Govern, y con un terrorismo callejero en ebullición, no alejado de la CUP". Superen la teoría de la conspiración.

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