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¿Son totalmente seguros los ambientadores que usamos en el hogar?

Descubre las alternativas naturales que existen para perfumar tu casa sin correr ningún riesgo

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¿A quién no le gusta que su casa huela a limpio? Ambientadores, velas aromáticas, inciensos y difusores están presentes en muchos hogares; sin embargo, detrás de estas agradables fragancias pueden esconderse sustancias perjudiciales para la salud.

El hecho de perfumar la casa no es nuevo. Hace ya miles de años culturas como la egipcia, la romana, la india o la china utilizaban inciensos, hierbas y aceites esenciales para hacer más agradable el ambiente. Por entonces esos métodos eran completamente naturales, pero hoy muchos de los productos destinados a tal fin son sintéticos y, en algunos casos, no muy saludables para el organismo.

Así lo señala Anne C. Steinemann, profesora de la Universidad de Washington, quien a través de una amplia investigación concluye que estos productos -incluidos aquellos etiquetados como verdes, orgánicos o naturales- deterioran más que mejoran la calidad del aire interior y representan diversos riesgos para la salud.

Componentes de los ambientadores

Los ambientadores que encontramos hoy en el mercado suelen estar compuestos por una mezcla de sustancias químicas. Entre ellas destacan los ftalatos, que actúan como disolventes, pero son sospechosos de alterar el sistema hormonal; los compuestos orgánicos volátiles, como el benceno o el formaldehído, que pueden causar irritaciones respiratorias; los terpenos, que si se combinan con el ozono del ambiente, generan contaminantes peligrosos; y también nanopartículas, capaces de alcanzar zonas profundas del sistema respiratorio.

Un estudio llevado a cabo por la Universidad de Purdue (Estados Unidos) simuló una casa equipada con sensores de calidad del aire. Los investigadores observaron que, al utilizar ambientadores, velas perfumadas y otros productos aromáticos, se disparaban los niveles de contaminación del aire, incluso superando los valores generados por el tráfico de las ciudades.

Una mesita con un difusor con aceites aromáticos.

Efectos sobre la salud

Más allá de la molestia que pueda causar oler una fragancia demasiado intensa, el uso continuado de estos productos puede derivar en síntomas como irritación en los ojos, nariz y garganta, dolores de cabeza, mareos, empeoramiento de alergias o asma e incluso alteraciones en el sistema endocrino.

Además, muchas personas cometen errores comunes como usar ambientadores en exceso, cerrar las ventanas tras encender una vela o mezclar diferentes productos a la vez. Estas prácticas solo aumentan la concentración de químicos en el aire que respiramos.

Velas aromáticas en un rincón de un salón.

Velas, incienso y difusores

Aunque las velas e inciensos parezcan más seguros por su origen vegetal, también hay que usarlos con prudencia. Las velas aromáticas, si no son naturales, pueden liberar hollín y compuestos dañinos durante la combustión. Lo ideal es optar por velas hechas con cera de abeja, que no contienen fragancias sintéticas y generan una llama más limpia.

En cuanto al incienso, a pesar de su tradición milenaria, ciertas investigaciones han alertado de que algunos de ellos pueden liberar partículas similares a las del humo del tabaco, lo cual es preocupante si se usan en interiores mal ventilados.

Una opción intermedia la ofrecen los difusores de aceites esenciales, que no queman los productos, sino que los dispersan en el aire. No obstante, también deben usarse con moderación y con aceites de buena calidad, ya que algunos compuestos mal procesados pueden resultar irritantes.

Métodos naturales

Afortunadamente, frente a estos productos sintéticos existen otras formas naturales, sencillas y eficaces de mantener tu hogar con un aroma agradable.

Las plantas aromáticas como la lavanda, el romero o la menta no solo aportan buen olor, sino que también actúan como purificadores naturales del aire. Puedes usarlas en macetas, hacer ramilletes secos o incluso preparar bolsitas de tela para armarios o cajones.

También puedes preparar tu propio ambientador casero. Puedes hacerlo mezclando agua, unas gotas de aceite esencial puro y un poco de alcohol para facilitar la evaporación. Esta mezcla se puede usar en difusores o con pulverizadores, y es una alternativa económica, natural y carente de riesgos.

Otra opción interesante es colocar pequeños recipientes con bicarbonato de sodio en zonas donde suele haber malos olores, como armarios zapateros o baños. Si le añades unas gotas de aceite esencial, obtendrás un efecto desodorante y perfumado a la vez.

Ya lo ves, si quieres que tu casa desprenda un perfume agradable, no es imprescindible recurrir a productos industriales; las sustancias naturales además de mejorar el ambiente te ayudarán a relajarte, a dormir mejor y a combatir el estrés.