La noticia caía hace pocas semanas como un jarro de agua fría en Noruega. Otro más. Mette-Marit había incluida en la lista de espera para recibir un trasplante de pulmón después de que los tratamientos aplicados durante los últimos meses no lograsen frenar el avance de la fibrosis pulmonar crónica que padece desde hace años. Operada "con éxito" este pasado miércoles, la futura reina afronta así el desafío más importante de su vida en uno de los momentos más delicados para la monarquía noruega. Ahora, como todos los pacientes que han recibido un trasplante recientemente, la princesa heredera permanecerá hospitalizada durante varias semanas.

La preocupación dentro de la familia es máxima, independientemente de que la operación hay salido bien. Hace apenas unas semanas, el príncipe heredero Haakon reconocía públicamente la gravedad del estado de salud de su esposa, dejando atrás el silencio. También su hija, la princesa Ingrid Alexandra, ha regresado antes de tiempo desde Australia para acompañarla en esta complicada etapa. Pero la enfermedad no es el único problema que pesa sobre los hombros de Mette-Marit. 

La princesa Mette-Marit de Noruega junto a su hijo, Marius Borg Hoiby, en una imagen de archivo. EFE

'Papeles de Epstein'

Durante los últimos años, la princesa ha tenido que convivir con una sucesión de escándalos y preocupaciones familiares que han erosionado tanto su tranquilidad personal como la imagen de la Corona. Las revelaciones relacionadas con los llamados ‘papeles Epstein’, en los que se le cita hasta más de 1.000 veces, volvieron a situarla en una posición incómoda y reabrieron una polémica que parecía enterrada, provocando nuevos titulares y una notable presión mediática.

A ello se suma el complejo proceso judicial de su hijo mayor, Marius Borg Høiby, convertido en una auténtica pesadilla para la familia. Un procedimiento sin precedentes para la familia real noruega que ha monopolizado durante meses la actualidad del país y que ha añadido una enorme carga emocional para Mette-Marit en plena lucha contra su enfermedad.

Por si fuera poco, la Corona tampoco atraviesa su mejor momento. Mette-Marit llegó hace más de veinte años para modernizar la monarquía noruega y terminó convirtiéndose en una de las figuras más queridas del país. Hoy, sin embargo, afronta una batalla mucho más importante que cualquier desafío institucional.