Empezó siendo una niña en el mundo del bádminton, con apenas diez añitos, como una actividad de ocio más, y acabó siendo su gran pasión. Es joven, pero con las ideas muy claras y perseverante en sus propósitos. También es deportista, por profesión y decisión. Olaia Ibisate gana espacio en su vocación y pasión por el bádminton siendo ya una deportista con nombre en este deporte y participando casi todos los fines de semana en distintos campeonatos territoriales y nacionales. En los últimos tres años, Olaia Ibisate ha conseguido clasificarse en el campeonato de España.

Con apenas nueve o diez años, Olaia Ibisate comenzó sus primeros pasos y andadura deportiva en el mundo del bádminton. Cedida

Recorrido

También ha sido seleccionada en el campeonato de España por selecciones autónomicas, en la selección Cadete de Euskadi. Cuenta con numerosas medallas en los campeonatos territoriales y orgullosa y llena de humildad asegura que siempre tendrá que agradecer sus logros a su madre “que es la que siempre me acompaña en todos los campeonatos, se alegra de mis victorias y me apoya en mis malos momentos”. 

Olaia Ibisate dedica dos horas diarias al bádminton. Asegura que es su gran pasión desde muy pequeña.

Su andadura profesional comenzó en quinto de primaria cuando practicaba distintos deportes. Llegó al bádminton casi por casualidad de la mano de una de sus mejores amigas. Poco después, junto a esa mejor amiga, y tres amigos más, formaron un equipo estable y comenzaron a clasificarse en distintos campeonatos nacionales. Esos campeonatos marcaron un antes y un después en la vida de Olaia.

Es deportista y disciplinada, y también se define como una mujer impulsiva. Trabaja estas cualidades en este deporte. Cedida

“Comencé a motivarme cada vez más”, dice. Hasta que, poco a poco, fue ganando espacio en este deporte. Con mucha disciplina personal, entrena hasta dos horas al día de lunes a viernes, y los fines de semana se dedica a los campeonatos. Además de deportista, Olaia compagina esta vocación con sus estudios, y con solo 17 años es una mujer imparable y luchadora por sus sueños y aspiraciones. 

Recompensa

Como todo esfuerzo que tiene su recompensa, Olaia encuentra su trabajo recompensado no solo en cada logro que logra, también en el propio crecimiento personal que le ofrece el bádminton: “Soy una persona muy impulsiva y el bádminton me ha aportado un crecimiento personal muy notorio, me ha ayudado a aprender a controlar mis nervios y en situaciones de tensión a pensar con claridad. También soy una jugadora especializada en los dobles (juego dobles mixtos con un chico y dobles femeninos con mi mejor amiga) y esto me ha hecho aprender a manejar situaciones complicadas pensando como pareja”, explica. Además, asegura que este deporte le aporta mucho “buen rollo”: “Sin duda el aspecto mas positivo del bádminton es el buen rollo que hay con todo el mundo. Comparado con cualquier otro deporte, como por ejemplo el fútbol, en el bádminton puede que mi mayor rival y contra la que siempre juego los partidos mas intensos e igualados, fuera de la pista sea mi compañía durante todo el día en el campeonato (en bádminton a parte de jugar liga se juegan campeonatos que duran un día entero en el que cada jugador juega numerosos partidos); en cambio, en el fútbol la competitividad reina tanto fuera como dentro del campo”. 

Por último, se muestra orgullosa de la visibilización que está ganando esta modalidad deportiva en los últimos años: “Tras ocho años puedo asegurar que el bádminton se ha visibilizado mucho. Cuando yo empecé casi no sabia ni de qué trataba y ahora hasta lo practicamos en educación física. También el tener una campeona olímpica en España ayuda a hacerlo conocido y sobre todo a impulsar el deporte femenino”, dice aunque se lamenta de las dificultades de sobrevivir económicamente de este deporte y anima a seguir estudiando.