Tradición a fuego lento es el santo y seña del restaurante Mesón Chimbo, un establecimiento hostelero con vocación de ofrecer una experiencia gastronómica completa. En el valle de Sámano, en un entorno rural verde, el comensal puede degustar una cocina de toda la vida elaborada desde una perspectiva actual y asentada sobre tres ejes: los platos caseros cántabros, los pescados de Castro Urdiales y las carnes de crianza propia.
En sus mesas, los sabores de cada receta son auténticos, “de casa”, como los describe Juan –uno de los hermanos que actualmente regentan el establecimiento–. No los enmascaran, tan solo aportan a la comida "un extra de cariño", y eso se nota en el paladar.
La materia prima, protagonista
Huyendo de productos procesados dan todo el protagonismo a la materia prima y cuidan al máximo el trato al producto. Hasta el punto de que las hortalizas que entran en juego en sus recetas proceden de su huerta propia. Esto, precisamente, aporta un plus y todo un sello diferenciador a este restaurante familiar cuyos pilares pusieron Rosi y Agustín hace más de 35 años y cuyas riendas llevan ahora sus hijos, con Inmaculada Helguera capitaneando el negocio.
Esta segunda generación ha sabido mantener al 100% la esencia y carácter familiar del establecimiento a lo largo de su andadura, lo que les ha permitido fidelizar clientes y seguir conquistando los gustos de quienes les visitan por primera vez.
Cocina cántabra, carnes, pescados y producto KM0 de la huerta
En el Mesón Chimbo todo está pensado para que quienes les eligen pasen un rato agradable dando buena cuenta de la tradición asociada a la cocina cántabra en platos de cuchara como el cocido montañés, que es una de sus especialidades. Para no perderse tampoco el chuletón de ganado mayor que sale laminado y para terminar de hacerse al gusto en mesa en una plancha, o el cordero de Castilla asado. Este último lo tienen en carta, pero mejor hacer reserva previa.
Los pescados del Cantábrico y de Castro Urdiales les llegan recién salidos del mar. Como ejemplos véanse el rodaballo al horno, la lubina o el rape negro, que acompañan con su patata panadera. Son piezas grandes, salvajes, para compartir.
La cocina del Mesón Chimbo pone el foco en el producto de temporada que extraen de su propia huerta, como la alubia, los pimientos, tomates... Con todo, la sopa de marisco, las croquetas caseras, el entrecot laminado... figuran entre los platos estrella que no te puedes perder.
Por su parte, los postres, caseros, son todo un espectáculo que culmina en el paladar, desde la torrija caramelizada de chapata a la tarta de queso al horno o el arroz con leche.
Entre semana, de martes a viernes, tientan con un menú del día en el interior más menú especial en la terraza y carta. Los fines de semana ofrecen solo carta y el tique medio de una comida oscila entre 40 y 60 euros. Para grupos hay opción de menús concertados.
Mesón Chimbo
Carretera de Sámano, s/n
Castro-Urdiales, Cantabria
Tfno.: 942 86 35 55
Vinos tradicionales y emergentes en bodega
El acompañamiento a la oferta gastronómica reside en la bodega, no muy extensa pero sí muy seleccionada con vinos tradicionales y otros emergentes procedentes tanto de grandes bodegas como de pequeños productores y de KM0, más exactamente de tierras cántabras. Los tienen de distintas denominaciones de origen y alguno internacional.
Para que no falte de nada, como parte del buen servicio que se esfuerzan por prodigar al comensal, en cuestiones de maridaje le asesoran si lo desea.
Allí todo está dispuesto para que el cliente se sienta a gusto en un ambiente distendido, familiar, perfecto para grandes celebraciones como bodas o comuniones, eventos o comidas de empresa. De hecho, cuenta con instalaciones cuyos diseños se adaptan a las demandas actuales para dar lugar a diferentes ambientes. Precisamente, un espacio destacado muy valorado por su clientela es su zona ajardinada, especialmente entre quienes buscan desconectar del estrés urbano.
Amplias y acogedoras instalaciones
Este restaurante, muy conocido en la zona por su dilatada trayectoria, cuenta con tres comedores interiores, con chimenea más una amplia terraza en el exterior. El porche es adaptable a las estaciones al ser climatizado para poder disfrutar siempre del ágape con total comodidad y sin perder de vista el encanto de la vegetación exterior a base de cañas de bambú, rosales, troncos de madera… que le dan un aire campestre. En definitiva, un oasis para el disfrute con el sentido del gusto a solo un kilómetro de la salida de la Autovía del Cantábrico (A-8) que conduce a Santander. Tiene capacidad para acoger a 120 personas y ofrece parking privado.
En el interior reina el ambiente rústico pero actualizado, con predominio de la madera lacada en blanco y el ladrillo, que envuelven al comensal en una atmósfera acogedora a la par que luminosa.
El Mesón Chimbo es un restaurante en continua evolución pese a la línea tradicional que sigue en la cocina. Además, les gusta decir que "cocinan con arte". Y ello al pie de la letra porque su perímetro está rodeado de cuadros de temática diversa, pintados por el propio Juan, y que reproducen incluso en los manteles que utilizan para servir el menú del día.
Aquí puedes ver las instalaciones exteriores y las obras pictóricas que enriquecen la decoración aportándole unas pinceladas artísticas:
Es uno de los muchos detalles con los que contribuyen a agradar al cliente, al que dan servicio de martes a domingo, como explican en el restaurante.