Tras haber tocado techo clasificatorio, el Gernika atraviesa ahora por una crisis de resultados que le ha dejado en tierra de nadie clasificatoria y que le acerca peligrosamente a los puestos rojos de la tabla clasificatoria. Su técnico, Jabi González, analiza el momento de su equipo. “Estamos bien, pese a la dinámica negativa, hemos hecho una muy buena semana de entrenamiento. La gente está animada y con muchas ganas de ganar mañana”.
A las 18.30 horas, en Urbieta, frente al Náxara, el encuentro podría catalogarse de una gran final, ya que el rival está a siete puntos, pero a tan solo dos puestos en la tabla. “No es una final, porque todavía quedan muchas jornadas. Pero sí que este partido lo tenemos marcado; porque llevamos una dinámica negativa, tenemos muchas ganas de revertirla y porque es un rival directo que en el caso de conseguir la victoria distanciaríamos a diez puntos, con las pocas jornadas que quedan es un paso muy importante de cara a la salvación”, remarca el técnico nacido en Plentzia.
El dato más preocupante es que el conjunto foral pasa por su peor racha liguera. Seis partidos sin ganar en los que solo ha sumado un punto. “Cuando llevábamos la dinámica tan positiva yo siempre he comentado que son partidos super igualados que dependen de pequeños detalles, y, en esta dinámica negativa, también ha habido partidos así, como el del Real Unión y el de Eibar, que se nos escaparon en los minutos finales, por pequeños detalles. Y, luego, que las dinámicas tienen mucha fuerza. En una dinámica positiva los pequeños detalles caen de tu lado y en la dinámica negativa cosas que estabas haciendo muy bien dejas de hacerlas por esa pequeña falta de confianza y van cayendo del lado del otro. Esta semana nos hemos centrado en quitarnos esa losa que puede suponer esa dinámica negativa. Entrenar, disfrutar y transmitir mucha ilusión y confianza a los jugadores. Estamos preparadísimos para mañana”, advierte el técnico.
Puede que haber estado coqueteando con los puestos de privilegio, durante gran parte de la liga, haya mal acostumbrado al seguidor foral y ahora no encajen esta nueva situación en la tabla. “Por lo menos, nosotros, internamente, nunca hemos pensado en el play-off, pero tampoco hemos dejado de hacerlo. Hemos ido siempre semana a semana, sabiendo que podemos competirle a cualquiera y luego hasta donde podamos llegar. Tampoco nos tenemos que creer de menos. Afrontar todos los partidos con la máxima concentración, sabiendo que siempre nos va a ser muy difícil ganar, porque así se está dando durante toda la liga. Rendir al máximo y llegar hasta donde podamos. Nuestro objetivo a principio de año era la permanencia y, todo lo que venga a partir de ahí, bienvenido será. A pesar de todo, Jabi González se siente arropado por el club. “Siempre me transmiten mucha tranquilidad. Estoy super a gusto. Y, en estos momentos de mala dinámica, ver que están tranquilos ayuda”, recuerda.
Calendario exigente
Siete rivales esperan al Gernika hasta el final de liga: Náxara, Ebro, Utebo, Amorebieta, Tudelano, Basconia y Alavés B. Exceptuando el Náxara, mañana, y el Basconia, que viene de menos a más, los demás equipos están por encima en la clasificación y muchos de ellos entre los primeros.
“Sí, el calendario exigente, pero exigente es todo. Hemos perdido contra el Beasain, Mutilvera… en esta liga tan igualada nunca sabes y siempre tienes que salir a tope. Sabiendo que con cualquiera puedes perder, pero también ganar. No he echado cuentas. Pero creo que, con una victoria, va estar encarrilada la salvación. Aunque las matemáticas dirán que todavía no está hecho del todo. Y si conseguimos ganar, ojalá, habrá que seguir con la misma mentalidad. A tope hasta el final”, finaliza. Para la cita Jabi González no podrá contar con los lesionados Lorente y Anton, pero recupera a Izan, Okolo y Paul.