Edu Rivacoba (1968) ha cerrado su proceso de reflexión personal para deshojar la margarita. El exguardameta del Sestao River, entre otros equipos, se ha decantado por presentarse a la reelección a la presidencia del Portugalete, que ocupa desde 2014, y optar así a un cuarto mandato al frente de la entidad jarrillera, cargo que ostenta de manera ininterrumpida desde 2014.

Rivacoba, que llegó a comunicar a los integrantes de su Junta Directiva la posibilidad de dar por cerrada su larga etapa al frente del club, ha dado marcha atrás a su primera intención y anuncia su deseo de continuar en el Portugalete, líder destacado del grupo IV de Tercera RFEF, con el objetivo, en declaraciones a este periódico, de “continuar con un proyecto lleno de estabilidad, que genera ilusión en el plano deportivo, con la intención de aportar paz social y con las ganas renovadas de liderar un presente y un futuro en el que este club puede lograr cosas muy bonitas”.

La masa social del Portugalete, un club histórico y referente del fútbol vizcaino, aprobó el pasado jueves en Asamblea General Extraordinaria abrir un proceso electoral que determina el próximo 30 de marzo como fecha límite para presentar cualquier candidatura. De momento, solo se conoce la que preside Rivacoba y en caso de ser la única, como así da la sensación a día de hoy, este alto cargo de la firma tecnológica vasca Teknei sería reelegido automáticamente como presidente de la entidad gualdinegra, con el aliciente de que en esa fecha el conjunto de Egoitz Basurto, que supera en trece puntos al segundo clasificado –el Lagun Onak–, podría ser ya equipo de Segunda RFEF de manera matemática.

En el primer ejercicio de Rivacoba en la presidencia del Portugalete el equipo jarrillero logró en mayo de 2015 el ascenso a la extinta Segunda División B, categoría que perdió un año después, pero a la que retornó en 2020, en plena pandemia, al superar en el play-off de ascenso al Basconia y al Sestao River, pero no pudo dar el salto a la nueva Segunda RFEF para caer a la actual Tercera RFEF, en la que se ha quedado con la miel en los labios en tres liguillas de ascenso.

En la Copa, en cambio, Rivacoba y su Junta Directiva han vivido momentos históricos, con eliminatorias ante equipos de Segunda División, como el Valladolid esta misma campaña, y, sobre de todo, de Primera División, como la que disputó en 2020 ante el Betis de Joaquín, un año después frente al Levante y la más reciente el pasado diciembre con el Alavés en un campo de La Florida donde no cabía un alfiler