Un penalti estira el sueño
Una diana de Santamaría desde los once metros da la victoria al Gernika ante el Lealtad y mantiene a los forales a tres puntos del ‘play-off’
Gernika1
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GERNIKA: Carrio, Kevin, Petxarroman, Carracedo, Ekaitz, Gorka Larruzea, Olaetxea, Abaroa (Min. 89, Lander), Entziondo, Güemes (Min. 70, Pradera) y Santamaría (Min. 83, Otiñano).
LEALTAD DE VILLAVICIOSA: Tejero, Keko (Min. 46, Edu), Mendi, Galiano, Omar, Rodri, Rober, Chema (Min. 70, Garrido), Montero, Álex Cruz y Mauri (Min. 88, Moisés).
Gol: 1-0: Min. 26; Santamaría, de penalti.
Árbitro: Cid Camacho (Castilla y León). Expulsó a Omar, del Lealtad, por doble amarilla en el minuto 58. Amonestó a los locales Santamaría y Abaroa; y a los visitantes Mauri y Rodri.
Incidencias: Unos 700 aficionados en Urbieta.
gernika - El Gernika aguanta el ritmo en la trepidante carrera por el play-off, del que sigue a tres puntos, tras vencer a un Lealtad de Villaviciosa que se acerca un poco más a la Tercera División. Urbieta presenció un encuentro al que no le faltó de nada y que se decidió por la mínima, merced a una diana de penalti transformado por Santamaría mediado el primer acto, después de que Abaroa ya hubiese fallado otra pena máxima en el arranque. Los asturianos salieron enchufados en la segunda parte, pero la expulsión de Omar les lastró demasiado. El triunfo, unido a los pinchazos de Leioa y Burgos, coloca a los de Jabi Luaces en una situación idónea para hacerse con uno de los billetes para la próxima edición de Copa.
El conjunto foral gozó de una oportunidad inmejorable para estrenar el marcador nada más comenzar. Y es que, a la salida de un saque de esquina, cuando el reloj reflejaba el minuto 5, el colegiado decretó penalti a favor de los vizcainos. Lo ejecutó Abaroa, que mandó el cuero por encima del travesaño. Siguió apretando el Gernika, que reclamó otra pena máxima tras un latigazo de Güemes, que repelió un defensor asturiano. También estuvo cerca del gol Santamaría, pero lo evitó la rápida salida de Tejero. Después, Abaroa probó desde lejos con un tiro raso despejado con apuros por el portero. El rechace lo cazó Santamaría, que disparó, forzado y la pelota golpeó al larguero.
Asediaban los gernikarras y Santamaría cayó dentro del área cuando trataba de ganar la posición en la disputa con Omar para un posible remate. El árbitro volvió a señalar los once metros y el propio Santamaría tomó la responsabilidad en esta ocasión, con éxito. Tejero se lanzó hacia un lado y el cuero se coló por el opuesto. Santamaría rozó el segundo instantes después, pero su disparo cruzado lamió la madera. El Lealtad, que pudo marcharse al descanso con un marcador irremontable, también gozó de un par de llegadas peligrosas a balón parado durante la primera mitad. Ambas finalizaron con remates de Omar. Uno no cogió puerta y el otro la atajó Carrio.
El guardameta del Gernika tuvo que volar, dos veces, en los primeros compases de la segunda mitad para evitar que los asturianos igualaran el electrónico tras los misiles de Edu y Mendi. Apretaba el conjunto visitante cuando los vizcainos lanzaron una contra en la que Omar frenó con dureza la cabalgada de Entziondo y vio la segunda amarilla. Tras el saque de la falta, el cuero cayó a pies de Olaetxea, que lo estrelló en el larguero desde el borde del área. Santamaría sí vio puerta, pero el colegiado invalidó la diana por falta de Entziondo en la peinada que propició el remate final. Urbieta aún no podía respirar con tranquilidad. De hecho, le tocó suspirar de alivio al ver cómo la rosca del visitante Álex Cruz se estampaba en el travesaño.
Otro tanto anulado En el tramo final del encuentro, Pradera salió desde el banco con la intención de sentenciar y marcó en su primera aparición, pero el asistente indicó fuera de juego. Todavía restaban veinte minutos en los que el Gernika controló la situación. El cuero habitó siempre en campo rival y cada vez que llegaba a territorio local, los zagueros solventaban la papeleta. Pradera rozó la sentencia en el tiempo de alargue, pero se topó con la estirada de Tejero. Esta vez los lamentos fueron menos, pues acto seguido se escucharon los pitidos finales.