bilbao - Es el clásico más desigual de los últimos años. Y quizá por ello sea uno de los más esperados. El Barcelona llega al encuentro de esta tarde (13.00 horas/beIN LaLiga) con once puntos sobre el Real Madrid, una distancia que obliga a los de Zidane a reaccionar cuanto antes. Empezando por el duelo de hoy en el Santiago Bernabéu. Recién aterrizados como flamantes conquistadores del competitivo Mundial de Clubes, los blancos tienen la necesidad urgente de ganar a un Barça que no pierde desde la Supercopa -que casualmente levantaron los vikingos y que va lanzado al título liguero. Y es que los de Ernesto Valverde afrontan el partido desde la comodidad que da lo más alto de la competición y respaldados por tal cantidad de puntos, que una derrota o un empate no les impediría finalizar el año como líderes en solitario. A pesar de ello, el conjunto blaugrana llega al clásico con la motivación de atestar el golpe definitivo a su máximo rival. Porque una victoria catalana acabaría con las aspiraciones ligueras de un Real Madrid que quedaría muy descolgado, con 14 puntos, aunque con el encuentro aplazado contra el Leganés todavía pendiente.

El Barcelona arriba sobrado a este encuentro por méritos propios, puesto que desde el descalabro de la Supercopa, los blaugranas han ganado todos los partidos de todas las competiciones, a excepción de cinco empates: tres en Liga, ante Celta, Valencia y Atlético de Madrid; y dos en la Liga de Campeones, ante Juventus y Olympiacos. Por contra, el Real Madrid se encuentra en la cuarta posición, una plaza donde paga su irregularidad y su peor ataque en números de las últimas ocho temporadas. Y por si esta no fuera poca presión, los de Zidane se enfrentan a un peligro mayor, ya que, en caso de perder el clásico, se quedarían a una diferencia de puntos insalvable, jamás remontada en la historia de la competición liguera. Por ello, los jugadores blancos afrontan este encuentro como una verdadera final, como la oportunidad de poner el broche de oro a un buen año y volver al buen momento de forma que les lanzó en la Supercopa. Recuperar la regularidad de juego y resultados es la solución que propone Zidane para desempañar el mal arranque de liga que les alejó demasiado pronto del Barcelona y les deparó un segundo puesto en la Champions, que les empujó a unos octavos contra el temible PSG.

Este Real Madrid-Barcelona permite, además, poner cara a cara a los dos reyes del fútbol actual: Cristiano Ronaldo y Leo Messi. El portugués regresó ayer a la dinámica del grupo, después de ejercitarse en solitario durante la semana por unas molestias físicas, y será de la partida en el once blanco. El argentino, por su parte, llega al clásico en una forma espectacular, como máximo goleador de la competición y participando activamente en la creación de juego blaugrana. Además, en sus últimos enfrentamientos ambos se exhibieron en casa del rival, dejaron celebraciones para el recuerdo. Y arriban a la gran cita con un bonito pulso por acabar como máximo goleador del año, empatados ambos a 53 goles y tras repartirse todos los premios individuales.

Tras hacer un llamamiento al madridismo para que su equipo sea empujado por un ambiente mágico, Zidane apostará por buen fútbol y, con Bale en el banquillo, no parece que nada vaya a mover a ninguno de los fijos. El técnico francés buscará mejorar los registros ofensivos de los suyos aunque enfrente tendrá a la mejor defensa del campeonato. Valverde volverá a contar con Vermaelen para sustituir al lesionado Umtiti.