Bilbao

El pasado domingo el alcalde de Almería, Luis Rogelio Rodríguez-Comendador (PP), entregó el escudo de oro de la ciudad a Javi Gracia, entrenador del equipo, convertido en un auténtico héroe en la ciudad andaluza. El técnico navarro, además y sobre todo, ha ingresado en el selecto de preparadores relativamente jóvenes (43 años) que irrumpen con fuerza reclamando sitio en un espacio tan reducido y disputado como es el banquillo de Primera. Pero logrado el ascenso, todo se vino abajo.

Después de negociar durante tres días, el técnico pamplonés se planta. "No merecía la pena". "Tras el esfuerzo que hice, sobre todo contractual, cuando accedí al puesto, y alcanzada la meta del ascenso, la verdad es que no me siento valorado, y si uno no tiene ilusión no merece la pena continuar con el proyecto, aunque sea en la máxima categoría", confiesa Xabi Gracia.

Apenas hubo un paso del éxtasis a la decepción. Alfonso García, presidente del Almería, prometió bajo el frenesí de la fiesta construir un equipo competitivo para sobrevivir con donaire en la Liga BBVA. De momento, Charles, máximo goleador de la Liga Adelante con 32 millones y pieza decisiva en el ascenso, fue traspasado al Celta por un millón de euros, su módica cláusula de rescisión.

Y tampoco sigue su mentor, pues fue Javi Gracia quien recomendó su fichaje al Almería, al que conocía en su etapa dirigiendo al Pontevedra (2007-08), equipo del que se desligó tras no alcanzar el ascenso a la Liga Adelante. Sí lo consiguió, en cambio, en su siguiente destino, el Cádiz (2008-09). Pero en la temporada siguiente fue destituido. También le sucedió otro tanto en el Villarreal B (201-11) donde, tras un comienzo fulgurante, fue perdiendo fuelle y, a cinco jornadas para la conclusión del campeonato, la directiva prescindía del preparador navarro.

la aventura griega Entonces a Javi Gracia le surgió la posibilidad de vivir un singular desafío: la Liga griega. "Fue una aventura encantadora", asegura el entrenador de la Txantrea que, por cierto, augura a su ilustre paisano Iker Muniain "un futuro brillantísimo".

Allá coincidió con Ernesto Valverde, cuando capitaneaba al Olympiacos, con el que volvió a ganar la Liga y Copa de Grecia. "Ernesto es un gran entrenador, lo ha demostrado en todos los sitios en los que ha estado, y estoy convencido de que lo hará en el Athletic. Sus equipos juegan bien al fútbol. Pero Ernesto, además, es una excelente persona", dice sobre su colega. "La oportunidad de entrenar al Olympiakos Volou me llegó a través de un representante, porque el fútbol español se aprecia mucho por el mundo. No fue fácil la decisión, con tres niñas de por medio. Pero no me arrepiento". La experiencia en el Volou duró poco. Cuando se disponía a disputar la previa de la Europa League, el club se vio envuelto en un escándalo por amaño de partidos. Su presidente acabó en prisión y el equipo descendido a Tercera. Sin embargo a los dos meses otro equipo griego, el Kerkyra de Corfú, cesaba a su entrenador y fichaba a Javi Gracia. "La gente se portó de maravilla con nosotros", recuerda. Pero tampoco acabó la temporada. Entonces la rueda de la fortuna viró de nuevo: el Almería le encomendaba la empresa del ascenso a Primera División.

"La propuesta me llegó a través Alberto Benito, el director deportivo, con el que coincidí en el Cádiz". Gracia destaca "la capacidad del Almería para sobreponerse a las duras derrotas ante Elche y Villarreal, palo tras palo, y llegar con fe y fortaleza al play-off de ascenso". Ahí surge la encomiable labor atribuida a Javi Gracia: la capacidad que tuvo para rearmar, física y mentalmente, al Almería, que ascendió endosándole un rotundo 4-0 al Girona (0-1 en la ida y 3-0 en el estadio del Mediterráneo).

Javi Gracia recuerda con agrado su formación en Lezama como futbolista, aunque no tuvo la oportunidad de debutar en el Athletic. Descartado por Heynckes en el verano de 1992 dejó el club rojiblanco sin resquemor alguno, según confiesa. "Tras un año cedido en el Lleida de Mané, con el que subimos a Primera y con el que fui máximo goleador (jugaba de centrocampista), el Athletic finalmente no me quiso. Entendí su postura. Soy bastante positivo. Tenía entonces 23 años, había triunfado en el Lleida, me querían varios equipos (fichó por el Valladolid) y tenía toda la ilusión del mundo".