Bilbao. El pentacampeón del mundo, el país que durante décadas fue el referente del fútbol preciosista, frente a la selección dominadora y que mejor fútbol ha practicado en último lustro. Todo ello en un escenario mítico, un estadio que ha vivido grandes gestas y por el que han pasado varias generaciones de estrellas. Esos son los ingredientes de la final de la Copa Confederaciones que diputarán esta noche (0:00 horas en Euskadi) las selecciones de Brasil y España.
Historia y actualidad se medirán en el partido soñado por todos los aficionados. Los brasileños, tras unos años irregulares en los que no han terminado de formar un equipo de garantías, buscan batir a España y de esa manera presentar su candidatura para el Mundial del próximo año. La receta brasileña será la de los últimos años, algo alejada de la identidad que la caracterizó durante gran parte de su historia. La seleccao actual es un conjunto sólido y bien plantado que no duda en ceder la posesión al rival si es necesario.
Con menos capacidad combinativa que los españoles, los brasileños se agarrarán a las individualidades de su flamante estrella, el reciente fichaje del Barcelona, Neymar. Sus números como local con la verdeamarelha son inmejorables. Trece partidos disputados con diez victorias y tres empates, marcando nueve goles y repartiendo seis asistencias. A la calidad individual del paulista se le suman las peligrosas subidas de sus dos laterales, Marcelo y Alves, y la aportación de los compañeros de Neymar en la tripleta de ataque, Hulk y Fred. Paulinho, una de las revelaciones del torneo, es duda para el partido por una gripe. De no poder ser de la partida, su puesto en el once lo ocuparía Hernanes.
Por su parte, España ansía hacerse con el único trofeo que le falta a la generación de oro del fútbol español. La trayectoria del combinado estatal en los últimos campeonatos es abrumadora. España lleva ocho eliminatorias a partido único sin encajar un gol, desde que en 2009, curiosamente en la Confederaciones, fuese derrotada por Estados Unidos en semifinales (2-0). Los de Vicente del Bosque se saben favoritos y para nada rehuyen esa condición. La principal duda es saber cómo se habrán recuperado del duro partido ante Italia. La prórroga castigó el físico de unos jugadores ya de por sí lastrados por la larga temporada. El seleccionador brasileño Luis Felipe Scolari quiso quitar hierro al asunto del cansancio y declaró que "España tiene un partido menos, el que jugó contra Tahití". Tampoco Vicente del Bosque cree que la fatiga vaya a tener una especial incidencia en el desarrollo del partido. "No podemos ponerlo como excusa porque no sería deportivo", afirmó el técnico salmantino.
En la lista de víctimas que ha coleccionado en los últimos cinco años hay una importante ausencia: Brasil. Una motivación añadida para los de Del Bosque. Derrotar a la seleccao en Maracaná sería una última gesta para un equipo que se ha ganado su hueco en la historia del fútbol. "Somos el Brasil de la actualidad", se atrevió ayer a declarar Fernando Torres. El juego de la selección estatal también recibió elogios desde el otro bando. La estrella de la canarinha, Neymar, afirmó que "España es la mejor selección del mundo".