donostia. El entrenador de la Real Sociedad, Philippe Montanier, se despedirá la próxima semana del que ha sido su club en las dos últimas temporadas y lo hará por la puerta grande, como el primer preparador que dice que no al club y que no es cesado o no renovado tras la finalización de su contrato.

El equipo donostiarra ha conocido a entrenadores que culminaron su etapa y dejaron al equipo después de un buen balance, pero con el Consejo de Administración en busca de un nuevo impulso, como John Toshack o Jabo Irureta. Hubo también inquilinos de banquillo que después de grandes temporadas fueron cortados durante la competición, como Bernd Krauss, Javier Clemente o José Mari Bakero.

Hay otro grupo, en el que entraría el antecesor galo de Montanier, Raynald Denoueix del que se acordó el actual entrenador realista tras el éxito de Riazor, que cumplieron su contrato, pero no hubo renovación, como también le ocurrió al uruguayo Martín Lasarte o a Juanma Lillo.

Por esa razón el de Montanier es un caso atípico porque, tras su gran temporada, había tenido una oferta de continuidad que, al final, no llegó a buen puerto por la irrupción del Rennes francés, que será finalmente el destino de un preparador que deja una huella imborrable en Donostia y también una puerta abierta para un próximo regreso.

Lo hace además tras culminar la Real en A Coruña su mejor temporada de las últimas décadas que les lleva, diez años después, a la Champions League con una plantilla revalorizada gracias a Montanier.

Es cierto que los donostiarras han logrado mejores clasificaciones que la actual en 1997, cuando fueron terceros con Bernd Krauss como técnico, o sin remontarse mucho más lejos hace diez temporadas con Raynald Denoueix, otro entrenador francés en el banquillo, en la que accedieron directamente a la fase de grupos gracias al subcampeonato de Liga.

de segunda a la champions La diferencia abismal entre estos tres años que son, salvando los títulos de principios de los 80, los mejores de la historia moderna, es que en esta ocasión la Real venía de haber pasado tres temporadas en Segunda División y el 85 % de su plantilla procedía de la cantera de Zubieta.

Ése es otro de las grandes méritos de Montanier, que ha sacado petróleo a un equipo joven y con escasa experiencia en Primera División y ha colocado en el escaparate a nombres como Asier Illarramendi, Iñigo Martínez, Carlos Martínez, Antoine Griezmann o Imanol Agirretxe.

La venta de cualquiera de estos jugadores permitiría a día de hoy cuadrar un presupuesto que la próxima temporada puede incrementarse de forma notable hasta cinco millones de euros, si finalmente el equipo no entra en Champions y disputa la Europa League, o los trece que puede ingresar a poco que le salgan las cuentas en la máxima categoría europea.

La Real comenzará ahora su cuarta andadura en la categoría más alta del fútbol europeo, dos en la versión de la antigua Copa de Europa y otra con el actual formato de Champions League.